Reseñó: Alexis Fernando Oliveroz Osorio
João Marreiros, Juan Bao y Nuno Bicho [editores]. Use-Wear and Residue Analysis in Archaeology. Springer, 2015, 231 pp.
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En primer lugar, hay que destacar la impetuosa labor de los editores de esta obra, pues como lo exponen desde el principio, el libro abarca un tratamiento general acerca de los métodos y herramientas derivadas del análisis de las huellas de uso y desgaste en artefactos líticos. A lo largo del libro se abordan estudios de caso de diferentes regiones del mundo, como el de la Edad de Piedra que abarcó el área que hoy ocupan Portugal, España, Francia, Bélgica y Alemania. Asimismo, se abordan investigaciones de sociedades cazadoras-recolectoras de Sudáfrica y Australia, así como de formaciones sociales prehistóricas de Estados Unidos y Canadá. En Use- Wear and Residue Analysis in Archaeology participan los investigadores Laurence Astruc, Bernard Gassin, Talía Lazuén, Hugues Plisson, Sylvie Beyries, Marina Almeida, João Marreiros, Nuno Bicho, Clemente Conte, Juan Gibaja, Jesús González, Ignacio Lerma, Niccollò Mazzucco, Juan Ibáñez, Antonio Rodríguez, Carmen Gutiérrez, Ignacio de la Torre, Selina Delgado, Laure Dubreuil, Daniel Savage, Geeske Langejans, Marlize Lombard, Veerle Rots, James Skibo y Birgitta Stephenson
Dicho lo anterior, este manual resulta esencial para todos los estudiantes y profesores de arqueología apasionados en estas temáticas. El floreciente interés en estos tipos de análisis radica en que los mismos son multiescalares, porque abarcan desde la identificación funcional de las herramientas hasta la reconstrucción de sistemas económicos prehistóricos o precolombinos.
Previo a la presentación de los artículos de investigación, los editores exponen un breve panorama de cómo surgieron este tipo de estudios. Los orígenes de los análisis de uso y desgaste, son indicados por los editores del libro en la década de 1920 con el trabajo pionero del arqueólogo soviético, Semenov, quien implementó la interpretación funcional. La base de dicho análisis funcional fue el estudio y la observación de alteraciones físicas hechas en las áreas activas y bordes de herramientas hechas y usadas por poblaciones humanas. Su importancia en la arqueología radicó en que diferentes tipos de evidencias de uso y desgaste lograron ser identificadas y registradas. Asimismo, a partir de este enfoque sobre el análisis de herramientas, se consolidaron las actividades y analogías experimentales en laboratorios. Principalmente, se empezaron a efectuar recreaciones, desgastes en réplicas de objetos arqueológicos y simulaciones. Así, el trabajo de laboratorio cobró mayor importancia en el mundo.
En el transcurso de la obra, Astruc, Gutiérrez, Gassin, Delgado, Rodríguez, Lombard, Savage y Beyries mencionan los esfuerzos y hallazgos de grandes arqueólogos anglosajones, tales como John Evans, John Spurrell, Morse Pfeiffer, Cecil Curvey, Denis Peyrony, entre otros. Los estudios de dichos académicos citados, se enfocaban en los rastros de macro desgaste y fracturas en la superficie de las herramientas prehistóricas. Hacia mediados del siglo pasado, la New Archaeology, que en ese momento se consolidó canónicamente en la arqueología académica occidental, enfatizó el uso de los análisis de artefactos líticos, ya que tales materiales eran reflejos de una de una estimulación cognitiva y conductual humana que combinaba factores ambientales y culturales.
Ahora bien, de acuerdo con Dubreuil, Plisson, Ibáñez y Mazzucco, en los últimos años la traceología o los análisis de las huellas de uso, de desgaste y los residuos se han convertido en metodologías deseables a aplicarse en artefactos líticos. Esta nueva tendencia de investigación está ligada a los avances tecnológicos recientes, con los que la arqueología se ha visto enriquecida, principalmente, de los sistemas de información geográfica, equipos microscópicos y el desarrollo potencial del software.
El auge de la traceología y el esfuerzo de sus adeptos propició la Conferencia Internacional de Análisis de Uso y Desgaste en el 2012 llevada a cabo en Faro, Portugal. Gracias a dicho evento surgieron los primeros bocetos que dieron origen a la conformación del presente manual reseñado y ocasionó la fundación de la AWRANA (Association of Archaeological Wear and Residue Analysts). Tal academia ha cumplido un papel relevante en la evaluación de tecnologías microscópicas de alta o baja definición. Incluso, la AWRANA ha implementado aproximaciones de huellas de uso, desgaste y residuo con poco y mucho presupuesto e infraestructura de apoyo.
En la parte final del libro, el lector encontrará los alcances y limitaciones en el empleo técnico del microscopio óptico, el microscopio electrónico de barrido y el microscopio confocal de escaneo láser. A su vez, Rotz, Curvey y Stephenson esbozan una conspicua descripción de rasgos de desgastes, fracturas y estrías comúnmente reconocidos en herramientas líticas. Reiteradamente, otros autores como Skibo y Gibaja exponen que las características mencionadas podrían ser ocasionadas por una alteración postdeposicional y, por ende, habría que observar meticulosamente por qué ocurrieron tales rasgos. De hecho, los editores de la obra insisten en que la arqueología experimental en artefactos de piedra pulida ha permitido examinar y evidenciar huellas de uso y desgaste en estas materialidades.
Por último, el lector tendrá un panorama general que le permita comprender por qué el análisis de residuos en la lítica se clasifica desde una perspectiva metodológica basada en la macro óptica de luz incidente, la observación microscópica y la remoción del residuo con equipo especializado y que este análisis debe ocurrir con bastante precaución, para evitar el riesgo de contaminación al registrar o embalar los materiales arqueológicos.
Aunado a lo anterior, Use-Wear and Residue Analysis in Archaeology explora las inferencias que pueden surgir a partir de analogías entre las herramientas descritas en etnografías y el registro arqueológico. Sin embargo, también señalan el peligro que estas deducciones pueden tener, ya que normalmente persisten atribuciones a usos que, tal vez no se amoldan a la realidad. En resumen, el uso de analogías basado en fuentes etnográficas o históricas pueden ser instrumentos auxiliares, pero que deben tomarse con precaución al momento de formular hipótesis.
Considero que este manual es de un alto componente arqueométrico, pues se nutre de diferentes técnicas de las ciencias naturales, ya que sus explicaciones pretenden ser holísticas y tener alcances profundos sobre las poblaciones del pasado que conocemos a partir de sus herramientas líticas. No obstante, ninguna de las técnicas mencionadas en la obra es mejor que otra. Por el contrario, todas se complementan y constituyen un amplio espectro metodológico para los problemas tan diversos de investigación que tienen los arqueólogos del siglo XXI.
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® Colección Kerr. No. K532