Pruebas

Rescate arqueológico en Corral de Piedra, municipio de Leonardo Bravo, Guerrero

2026-04-17

Jorge Cervantes

Antonio Hermosillo

Centro INAH Guerrero

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El lunes 26 de enero de 2026, se llevó a cabo un rescate de carácter urgente en la comunidad de Corral de Piedra, municipio de Leonardo Bravo, en la región Sierra de Guerrero, con el objetivo de atender una denuncia ciudadana realizada el 24 de enero del mismo año sobre el descubrimiento de restos óseos. El hallazgo se produjo durante las maniobras de ampliación de la carretera Puerto del Varal-Corral de Piedra ejecutadas por la Comisión de Infraestructura Carretera y Aeroportuaria del Estado de Guerrero (CICAEG), específicamente en el tramo correspondiente al paraje conocido localmente como “El Valentón”. En este sitio, ubicado en las coordenadas DATUM UTM WGS84, 399084 m E y 1953163 m N, a una altitud de 1498 m s. n. m., el corte del terreno con maquinaria pesada expuso diversos vestigios prehispánicos albergados en el perfil estratigráfico.

De acuerdo con la inspección, se determinó que estos restos están asociados a un área habitacional de un sitio arqueológico de considerable extensión que parece distribuirse de manera continua a lo largo de las laderas de los cerros. Cabe destacar que ya se tenía conocimiento previo de este sitio debido a una intervención anterior en la zona denominada “Barranca Chihuila”, en las coordenadas 399940 m E y 1953607 m N, a 1401 m s. n. m., ubicada en la ladera baja rumbo noreste de “El Valentón”.

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Antecedentes

El conocimiento del sitio arqueológico se remonta a julio de 2023, tras un reporte de saqueo en el paraje “Barranca Chihuila” derivado de obras carreteras. Las maniobras con maquinaria expusieron un muro prehispánico de 30 metros de largo por 7 de altura, identificando la elevación como un antiguo basamento. Mediante un rescate arqueológico, se recuperaron los restos de un individuo infantil (3 a 5 años) asociados a materiales del Posclásico Tardío. De forma complementaria, se integró al análisis un segundo esqueleto que corresponde a una mujer adulta (Cervantes y Hermosillo, 2026).

El análisis espacial mediante imágenes satelitales revela una compleja dinámica de ocupación marcada por una clara diferenciación temporal y altitudinal a lo largo de un eje de actividad de 977 metros. Mientras que el núcleo arquitectónico en la cima (1,541 m s. n. m.) se localizó un entierro del periodo Clásico -con sello y hueso trabajado que aquí se reporta-. Hay que señalar que los hallazgos de “Barranca Chihuila” se ubicaron en una cota significativamente menor (1,404 m s. n. m.). Este desplazamiento altitudinal sugiere un cambio en los patrones de asentamiento, indicando que para el Posclásico la población se desplazó hacia las faldas del cerro en busca de una mayor proximidad a las fuentes naturales de agua.

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Proceso de excavación en “El Valentón”

Para el registro de los perfiles, se tomó el eje trazado como nivel cero, realizando las mediciones hacia arriba en valores positivos y hacia abajo en negativos. Dicho eje se trazó en dirección noreste-suroeste, a +2.50 m desde el firme creado para la vialidad. El control se estableció a partir del banco de nivel 0.0 ubicado en el extremo sureste del cuadro original de 1 m de longitud que contenía el entierro. El eje se extendió 6 m con rumbo al sureste y 4 m hacia el noroeste. A cada cuadro se le asignó una clave alfanumérica según su posición respecto al eje: 1NW, 2NW, 3NW... y 1SE, 2SE, 3SE...etc.

La estratigrafía del sitio se integra de la forma siguiente:

Capa I (+0.40 a - 0.48 m). Tierra compuesta por migajón arcillo limoso arenoso (fino), compactación débil y cementación suelta, color café (7.5YR 5/3) en seco y gris rojizo oscuro (5YR 4/2) en húmedo. Presencia de grava fina, piedra angular, lajas pequeñas, raíz mediana y chica de arbusto.

Capa II (+ 0.23 a - 0.33 m). Tierra compuesta por migajón arcillo limoso arenoso (fino), compactación débil y cementación suelta, color rojo amarillento (7.5YR 5/6) en seco y gris oscuro (7.5YR 4/1) en húmedo. Estrato erosionado por corriente y sedimentación de arrastre. Presencia de piedra caliza grande, grava fina, piedra angular y lajas pequeñas.

Capa III (-0.048 a -1.44 m) -Se interrumpe en nivel máximo excavado. Estrato estéril compuesto por migajón arenoso arcilloso (fino), compactación media y cementación moderada, color rosa (7.5YR 8/4) en seco y gris (7.5YR 6/1) en húmedo. Presencia de grava fina y media (Figura 1).

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Descripción del depósito funerario y análisis óseo

El entierro fue de tipo primario. Se trata de una persona adulta, protegida originalmente por una cobertura de lajas de coloración blanquecina, lo que sugiere una sepultura de tipo cista (Figura 2). Lamentablemente, la intervención de la maquinaria pesada destruyó aproximadamente el 80% del contexto original, recuperándose únicamente la sección superior del cráneo, fragmentos de mandíbula y algunos huesos largos, así como cuatro metatarsos que aún guardaban su posición anatómica, lo que permite sugerir que el individuo fue depositado en posición flexionada, con una orientación cefálica hacia el norte (Figura 3). Asociados al cuerpo se descubrió un hueso con huellas de uso (empleado como pulidor de cerámica ) y un sello cerámico con la representación estilizada de un ave, probablemente un zopilote. Este fue manufacturado por modelado, rasgo asociado con una temporalidad temprana. El anverso es cruciforme, en él la superficie con diseño es plana, lo que implica que fue pensado para decorar sobre espacios similares en hojas o textiles. En el reverso tiene mango (Figura 4)

El análisis osteológico reveló que los restos pertenecen a un adulto, probablemente masculino, cuya identidad biocultural está marcada por una deformación craneal intencional de tipo tabular erecta, la cual provocó una morfología bilobulada en los parietales. Aunque el cráneo se encontró fragmentado e incompleto, en el segmento frontal se identificó la persistencia de la sutura metópica.

Desde una perspectiva paleopatológica, el individuo presenta una reacción infecciosa activa en el parietal derecho al momento del deceso, la cual se deriva posiblemente de un traumatismo craneal previo. Asimismo, se identificó la presencia de exostosis en el conducto auditivo externo izquierdo (Cervantes y Hermosillo, 2026), condición que generó una obstrucción parcial con la consecuente pérdida auditiva (Figura 5). Estas excrecencias óseas adquiridas, también denominadas torus auditivus, consisten en elevaciones benignas localizadas en la entrada o en el trayecto medio del conducto que se desarrollan específicamente en la porción timpánica. Macroscópicamente, se caracteriza por la formación de tejido óseo con una morfología esferoide u ovalada, cuyo crecimiento progresivo produce elevaciones en el hueso temporal que involucran al hueso timpánico (Pandiani et al., 2019).

La etiología de las exostosis auditivas se atribuye a una periostitis secundaria resultante de la exposición recurrente al agua fría o a condiciones de humedad extrema. Bajo la hipótesis hidrotérmica (Kennedy, 1986; Dissard et al., 2021), este fenómeno se describe como una respuesta osteogénica defensiva, donde el contacto prolongado con estímulos térmicos adversos induce el crecimiento de tejido óseo supernumerario en el canal auditivo. Es decir, al estar expuesto al frío de forma repetida, el canal auditivo se irrita y se inflama, lo que envía una señal a las células encargadas de producir hueso para que comiencen a trabajar de más. Como resultado, se forman unas pequeñas elevaciones óseas redondas u ovaladas que, con el tiempo, pueden crecer tanto que llegan a cerrar el conducto, provocando sordera o infecciones al no dejar que el oído se limpie de forma natural.

En cuanto a las piezas dentales halladas in situ, presentan un desgaste severo, lo que sugiere una dieta altamente abrasiva. Respecto al esqueleto apendicular, el fémur presentó un avanzado estado de intemperismo y fracturas longitudinales, derivadas de ciclos de humedad y desecación previos a la afectación mecánica.

Material cerámico

El conjunto cerámico recuperado resultó escaso. No obstante, destaca la asociación estratigráfica de un fragmento de cerámica que Guerrero Rivero (2014) señala en las páginas 69 a 71, es contemporánea con vidriada café (Figura 6, número 7) junto con materiales probablemente adscritos al periodo Clásico (Figura 6, números de 1 a 6). Es fundamental señalar que estos fragmentos no presentan una asociación primaria con el entierro; por el contrario, su presencia se debe a un proceso de acarreo fluvial de sedimentos desde las cotas superiores. Este desplazamiento hídrico depositó los materiales por encima de la laja, la cual, al funcionar como tapa del entierro, actuó como una barrera física de protección que mantuvo la integridad del contexto arqueológico subyacente a lo largo del tiempo.

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Conclusión

La intervención de salvamento arqueológico en el paraje “El Valentón” permite concluir que el área no representa un hallazgo aislado, sino que forma parte de un espacio de alta densidad arqueológica. Con la identificación de tres contextos funerarios hasta la fecha, se evidencia una zona de intensa actividad ritual y habitacional de larga duración, donde la recurrencia de restos óseos y vestigios materiales confirma la importancia del sitio dentro del paisaje cultural de la Sierra de Guerrero.

La interpretación de los hallazgos en “El Valentón” revela un entierro primario que fue inhumado en una cista, protegido por una cubierta de lajas que resguardó el esqueleto. A través del análisis óseo se pudo determinar que el esqueleto corresponde a un masculino adulto con una deformación craneal tabular erecta y la persistencia de la sutura metópica. El hallazgo de un sello cerámico cruciforme con iconografía de ave y un hueso humano utilizado como pulido es probable que tuviera actividades en vida relacionadas con la producción textil o decorativa.

Un aspecto fundamental es la discontinuidad altitudinal observada entre el núcleo del Clásico en las partes altas (1,541 m s. n. m.) y los asentamientos del Posclásico en cotas inferiores. Este desplazamiento sugiere una adaptación estratégica hacia las fuentes de agua en periodos tardíos. Finalmente, la presencia de material moderno mezclado con el prehispánico se interpreta como un fenómeno de un depósito coluvial hídrico; la pendiente del terreno facilitó el arrastre de sedimentos recientes, los cuales fueron contenidos por la estructura de la tumba, convirtiéndola accidentalmente en una cápsula de tiempo que resguardó el contexto arqueológico hasta su descubrimiento actual.

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Bibliografía

*Cervantes, J., y Hermosillo, A. (2026, 5 de marzo). Informe técnico del rescate arqueológico en el sitio El Valentón: Atención a denuncia de hallazgo de restos óseos humanos, Comunidad de Piedra, Municipio Leonardo Bravo. Archivo del Centro INAH Guerrero.

*Dissard, A., Saroul, N., Puechmaille, M., Houette, A., Gilain, L., & Mom, T. (2021). Cirugía de las exostosis del conducto auditivo externo. EMC - Cirugía Otorrinolaringológica y Cervicofacial, 22(1), 1-6. https://doi.org/10.1016/S1635-2505(21)45056-5

*Guerrero Rivero, S. A. (2014). Tecnología cerámica de tradición indígena en lozas vidriadas en México durante los periodos colonial y republicano (Tesis de maestría). Escuela Nacional de Antropología e Historia.

https://www.academia.edu/122525643/Tecnologi_a_cera_mica_de_tradicio_n_indi_gena_en_lozas_vidriadas_en_Me_xico

*Kennedy, G. E. (1986). The relationship between auditory exostoses and cold water: A latitudinal analysis. American Journal of Physical Anthropology, 71(4), 401-415. https://doi.org/10.1002/ajpa.1330710403

*Munsell Color (2000). Munsell soil color charts. X-Rite, Grand Rapids, Michigan, USA.

*Pandiani, C. D., Suby, J. A., y Santos, A. L. (2019). Exostosis auditiva externa en individuos adultos del Holoceno tardío (1500 AP - Siglo XIX) en Patagonia austral. Revista Argentina de Antropología Biológica, 21(1). https://doi.org/10.17139/raab.2019.0021.01.03