Libro LourdesLCLa Mtra. María de Lourdes López Camacho es investigadora titular en el Museo Nacional de Historia “Castillo de Chapultepec”; es licenciada en arqueología por la ENAH y maestra en antropología por la UNAM. Actualmente dirige el Proyecto Arqueológico “Bosque, cerro y castillo de Chapultepec”.

Este libro nos permite aproximarnos al casi desconocido mundo de los elementos arquitectónicos conmemorativos, “acompañantes inseparables de la historia de la humanidad”, como los llama la Mtra. Lourdes.

En ella nos expone un gran trabajo de documentación, registro y estudio del caso particular de las lapidas conmemorativas y escudos que formaron parte de monumentos históricos en la Ciudad de México y que hoy forman parte del Museo Nacional de Historia, la mayoría recuperadas durante el porfiriato.

Los temas que desarrolla parten de una recopilación detallada de los antecedentes históricos que dejaron una tradición arraigada en España de colocar inscripciones en las edificaciones más importantes, así como el conmemorar sucesos significativos en el momento de su factura para que pudieran ser rememorados en el futuro. Lo anterior como propaganda gubernamental para popularizar y justificar el mandato, inmortalizando de este modo para la población, a los representantes principales y cuándo fue que se llevó a cabo la construcción; tradición que se trasladó durante la época colonial a la Nueva España, viéndose reflejada en edificios religiosos y civiles, como iglesias, fuentes y hospitales, con el fin de construir una memoria colectiva y compartida.

Posteriormente la autora nos instruye sobre los antecedentes que ya se presentaban en las culturas prehispánicas en territorio mesoamericano, quienes ya tenían una tradición equivalente al uso de inscripciones conmemorativas en forma de estelas y lapidas con diversos relieves y glifos, dándonos algunos ejemplos representativos y evocando la evidente diferencia de manufactura, escritura y materia prima.

Se evoca que durante el periodo porfirista se presentó una política cultural para que los monumentos pudieran ser conservados y resguardarlos para disfrute de generaciones futuras, por lo que algunas placas conmemorativas fueron resguardadas en el antiguo Museo Nacional ubicado en la calle de Moneda 13. Así mismo, monumentos como las esculturas de Colón y la de Cuauhtémoc se erigieron a orden del gobierno durante este mismo periodo, cada una con sus respectivas placas conmemorativas, tratando de impulsar un sentido nacionalista ensalzando a héroes regionales y nacionales para un país que se encontraba próximo a festejar el centenario de su independencia.

Es importante hacer notar el capítulo que nos habla sobre el marco legal para la protección de los monumentos pues en él se resume de una forma clara y amena el proceso que ha llevado la legislación en materia de protección en México desde el siglo XVI que involucró al Consejo de Indias de la Nueva España y hasta llegar al marco jurídico internacional con el que contamos actualmente.

Sin embargo, podemos observar que la investigación se enfoca en la explicación y descripción de diversas piezas históricas localizadas en la Ciudad de México, pero en particular de colecciones del Museo Nacional de Historia, estudio que la Mtra. Lourdes inicia debido a la ausencia de cedulas en los materiales, así como una falta de información de procedencia de los elementos conmemorativos, por lo que se dio a la tarea de realizar un detallado registro fotográfico, estudio de paleografía e interpretación de los resultados con el objetivo de identificar datos que le ayudaran a esclarecer el origen de estos elementos, así como las referencias de lo que estuvieran rememorando.

Como ejemplo podemos hablar de su propuesta de interpretación de la piedra conmemorativa de la caja de la Mariscala, elemento que da imagen a la portada del documento que presentamos el día de hoy, y que marca la construcción del tramo del acueducto ubicado a un lado de la alameda en 1620, en donde nos expone que debido a que dicha lapida fue removida de su sitio original, se presenta una controversia en cuanto a lo que está evocando, sin embargo de acuerdo a su investigación la autora plantea que efectivamente se trata de la piedra que estuvo empotrada en la caja de la Mariscala.

Caso aparte son los escudos de armas con los que la autora pudo trabajar y con los que logro identificar los de tipo religioso como los de la orden franciscana y la de la orden carmelita, así como escudos de exploradores y conquistadores.

Ejemplo de este último tipo de escudo es el identificado como el Escudo de Armas del Conquistador Ruy González, quien en tiempos del virrey Antonio de Mendoza fue regidor de la Ciudad de México y cuyo escudo es descrito detalladamente por la autora, además de que logro identificar el edificio en el cual se encontraba empotrado originalmente.

Sucesivamente el libro nos presenta todos los casos que formaron parte de la investigación, pasando por otros estudios desarrollados por la Mtra. Lourdes en postre de investigaciones adyacentes de periodos históricos, hasta ejemplos de creación más reciente como la inscripción colocada por Leopoldo Batres en Mitla, Oaxaca en donde se advierte sobre la prohibición de escribir sobre los muros y las consecuencias que se aplicarían a los infractores.

Con lo anterior solamente nos queda darnos cuenta de que la tradición de conmemorar eventos de gran trascendencia permanece en continuidad de uso hasta nuestros días dejando atrás pequeños fragmentos de nuestro presente para dejar huella en generaciones futuras, tal como lo hicieron las sociedades que fabricaron los elementos producto del estudio de esta obra.

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