caritaEl sábado 22 de abril a las 19:00 h, en el marco de la Feria Internacional del Libro de Xalapa, FILU 2017, se realizará la presentación del libro Magia de la sonrisa en el Golfo de México, el cual es resultado de la exposición de más de cien magníficas esculturas de arcilla conocidas como “caritas sonrientes”, mismas que fueron presentadas en una muestra en el Museo Histórico Nacional de Río de Janeiro, durante los Juegos Olímpicos de Río 2016. La exposición cuya curaduría estuvo a cargo del Dr. Pedro Francisco Sánchez Nava y la Mtra. Colette Almanza Caudillo está integrada por piezas que forman parte de las colecciones del Museo de Antropología de Xalapa, el Museo Nacional de Antropología y el Museo Fortaleza San Juan de Ulúa.

Todo ser humano ha sonreído, unos más que otros, pero todos lo hemos hecho alguna vez. Esta reacción generalmente está asociada a un evento que nos provoca una sensación placentera, aunque también puede ser provocada por una situación de estrés. Algunas sonrisas son amenas a la vista, otras nos causan una impresión desagradable; las hay que inspiran confianza y simpatía; otras mueven al recelo, pero todas las sonrisas son únicas. La risa y la sonrisa son un símbolo de la expresión y la comunicación humanas, un proceso multidimensional que lleva consigo distintos códigos de emisión y recepción de mensajes. Del mismo modo, su interpretación puede ser diferente y es ésta la que varía en cada grupo social.

El libro presenta un ejemplo digno de estudio en cuanto su unicidad, significación y valores estéticos: las manifestaciones plásticas y culturales conocidas como “caritas sonrientes”. Estas representaciones fueron elaboradas en barro por distintos grupos, conocidos hoy en día como “Culturas del Golfo de México”; su cronología abarca desde el preclásico terminal hasta el clásico terminal (ca. 100 a.C. a 900 d.C.) y su ubicación se da en la parte central del estado de Veracruz. Son figurillas que representan a hombres, mujeres y, excepcionalmente, niños, en cuyos rostros se plasma uno de los aspectos más humanos que podemos encontrar en el estudio de las culturas prehispánicas, la risa.

Todas esas piezas fueron concebidas como figuras de cuerpo entero, aunque de muchas, por varias razones, solamente se ha conservado la parte superior. Unas son huecas y presumiblemente funcionaron como instrumentos musicales, identificados como sonajas, flautas y silbatos -éstos últimos presentan una embocadura en la parte media superior de la cabeza-; otras son sólidas, y algunas poseen miembros articulados o la cabeza puede desprenderse del cuerpo.
Las “caritas sonrientes” se han encontrado depositadas en diferentes entornos, desde zonas domésticas y vertederos hasta grandes ofrendas de inicio y fin de ciclos constructivos y mortuorios, así como ámbitos acuáticos.

Casi todas las figurillas se representan de pie con los brazos levantados a la altura de la cara, ya sea con las palmas abiertas hacia el frente, con una mano cubriendo la sonrisa o sosteniendo una sonaja. El elemento más característico y rico en motivos decorativos es el tocado que cubre la parte alta del cráneo de todas las piezas, en el que se expresaron motivos de naturaleza diversa, pero siempre plasmando elementos cargados de simbolismo, propios de los pueblos mesoamericanos.

En cuanto al uso de las figuras sonrientes, los datos recuperados nos indican que fue polivalente, e incluso, dada su relevancia, implicaron una reutilización, ya fuera programada como parte de un ritual de resignificación, o de forma azarosa dada la necesidad pragmática de cubrir en lo inmediato algún requerimiento. Su función como instrumentos musicales pudo devenir en su utilización como ofrendas en ritos mortuorios o en ceremonias propiciatorias de inicio o fin de ciclos, en el arranque o clausura de construcciones importantes, o incluso ser ofrendadas en la conclusión de eventos significativos dentro de la cosmogonía mesoamericana.

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