Copilco: Un sitio arqueológico del Pedregal de San Ángel

2. Figura 3 Cantera de Copilco _ca_1918

Cantera de Copilco en 1918

Este asentamiento prehispánico se localiza en el extremo suroeste de la actual Delegación de Coyoacán y es en contraste con su extensión investigada, uno de los espacios más importantes para la historia de la arqueología de México, tanto por sus aportaciones científicas para el entendimiento de las culturas tempranas en la Cuenca de México, como por ser uno de los primeros sitios explorados por medio de métodos científicos. Además de haber sido por lo que podemos llamar un equipo interdisciplinario de los más connotados investigadores de la época como el arqueólogo Manuel Gamio, el geólogo Mariano Bárcena y el agrónomo Ismael Molina entre otros.

Los trabajos más importantes en la región de Coyoacán y San Ángel se llevaron a cabo en las primeras décadas del siglo pasado, en los albores de la arqueología científica en México. Franz Boas quien era director de la Escuela Internacional de Arqueología y Etnología Americanas, propuso a Manuel Gamio establecer la secuencia cronológica del Valle de México, en el que el Pedregal, formado por la erupción del Xitle, ofrecía importantes indicios de la llamada cultura “Arcaica”.

Así, con el auspicio de la Dirección de Estudios Arqueológicos y Etnográficos, dependiente de lo que fue la Secretaría de Agricultura y Fomento, se inician el 11 de agosto de 1917 las primeras exploraciones en el sitio de Copilco bajo la coordinación de Manuel Gamio.

La excavación bajo la lava, se realizó a través de cuatro túneles “o socavones exploradores”, con la implementada técnica de excavación estratigráfica, lo que lleva a un control e interpretación más rigurosos de los materiales culturales detectados, una de las grandes aportaciones de Manuel Gamio dentro de la disciplina arqueológica.

Entre los hallazgos más sobresalientes en el sitio de Copilco, están los entierros depositados directamente bajo el suelo de aquella época o en fosas cilíndricas, tanto de adultos como de niños, algunos de ellos con ofrendas y uno dentro de una vasija. Estos descubrimientos marcaron durante mucho tiempo la importancia de este sitio al que Alfonso Toro en 1918 describe:

“Después de lo dicho, no puede caber duda de que los huesos y objetos descubiertos en la Cantera de Copilco, pertenecen a un verdadero cementerio indígena, remontándose a una fecha de que no guarda memoria nuestra historia; así lo indican las fosas artificialmente practicadas en el terreno, como el gran número de cadáveres y los varios objetos de simple ornato o de uso doméstico que los acompañaban”

Durante esas primeras excavaciones fueron recuperados numerosos objetos, entre los que destacan figurillas y silbatos de cerámica, navajas, puntas y núcleos de obsidiana y pedernal; se encontraron también algunas esculturas, metates, molcajetes y manos de piedra para molienda, hallazgos que corroboraron la importancia del sitio y lo ubicaron cronológicamente en el periodo llamado Arcaico.

Otra característica importante del sitio fue la localización de fosas cilíndricas detectadas durante las excavaciones y a las que actualmente se les conoce como formaciones troncocónicas que fueron cavadas en el tepetate y cubiertas con grandes rocas.

También, se observaron alineamientos de piedras que en su momento fueron interpretados como pavimentos que bien podrían corresponder a pisos o cimientos de estructuras habitacionales.

Estos hallazgos fueron difundidos por los diarios y revistas de esa época como el Excélsior, Revista de Revistas y el Nacional. Como consecuencia, muchos visitantes llegaron a conocer este sitio, por lo cual Manuel Gamio decide en 1918 crear uno de los primeros museos de sitio, formando parte de uno de los recorridos turísticos más importantes al sur de la Ciudad de México.

El museo contaba con tres secciones principales: en la primera se destacaban los procesos geológicos y vulcanológicos de la región; la segunda sala mostraba algunos enterramientos in situ, y en la tercera presentaba nichos con materiales culturales del Arcaico o Preclásico así como del periodo Mexica. Debido a las condiciones de humedad que prevalecen en el sitio, el museo dejó de funcionar a principios de los años setenta.

Hay que agregar que en 1924, por sugerencia de Manuel Gamio, Alfred Kroeber, dirigió algunas excavaciones en Copilco, ampliando los trabajos en el túnel 7; del material recuperado establece una nueva secuencia cerámica y realiza una comparación con otros sitios Arcaicos de la Cuenca de México.

El Preclásico en la Cuenca de México: Copilco

En los inicios del Preclásico, hacia el año 2500 a.C., en la Cuenca de México se aprecian los primeros asentamientos con evidencias de actividad agrícola. Las primeras aldeas estaban distribuidas en grupos reducidos de casas dispersas y asociadas a una subsistencia de autoconsumo, ligadas a una diversidad ecológica que propició su desarrollo de manera notable.

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Plano de unidades excavadas-Copilco

La diversidad de ecosistemas, como bosques, sistemas lacustres y numerosas áreas cultivables en suelos fértiles propició el aumento poblacional y la conformación de nuevas formas de organización social.

Para 1500 a. C., las evidencias arqueológicas sugieren que la población de la Cuenca de México experimentó un cambio sustancial en su densidad, asociada a la invención de nuevas técnicas agrícolas como represas, canales, terrazas y otros que favorecieron el aumento de la productividad de los cultivos y se incorporaron variadas especies vegetales en la dieta de los cada vez más numerosos asentamientos.

Hacia 600 a. C. este sistema estaba bien desarrollado en la Cuenca: la abundancia de recursos, la intensificación en su explotación y el incremento demográfico se pueden apreciar claramente en el patrón de asentamiento. La complejidad en la organización social y espacial se reflejó en la conformación de los sistemas de asentamientos con pequeños caseríos ligados a centros rectores y éstos a su vez a sitios de control regional. Estos funcionaron como eje central de una floreciente economía de apropiación de recursos, que a su vez llevó a un creciente proceso de intercambio, tanto de productos elaborados como de materias primas a escala local y regional, lo que dio paso a la transformación de la estructura social.

Cuicuilco, es el ejemplo más destacado de este proceso. De acuerdo con diversos autores entre ellos William Sanders, se calcula que para esta época el lugar contaba con una población entre 5000 y 10000 habitantes y en constante aumento. Por su extensión y características arquitectónicas, se cree que Cuicuilco tenía un amplio control sobre las áreas aledañas.

Copilco, ubicado a sólo 5 kilómetros al norte de Cuicuilco, se hallaba cerca de varias fuentes de agua, con abundante vegetación y tierras fértiles que fueron factores determinantes para su desarrollo, como lo demuestra la gran cantidad de materiales arqueológicos recuperados en ese lugar desde principios del siglo XX. Es probable que tales circunstancias dieran a Copilco un estatus que lo convirtió en uno de los asentamientos que controlaban la obtención de recursos de sitios menores en el área de las actuales delegaciones Coyoacán y Álvaro Obregón.

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Túneles 3D. Sitio Arqueológico de Copilco

Arqlgos. Investigadores  Efraín Flores López, Yalo Jesus Madrigal Cossío, Emma Marmolejo Morales, Ignacio Sánchez  Alaníz,  Ma. Del Carmen Solanes Carraro, Margarita Treviño y Acuña (Dirección de Registro Público de Monumentos y Zonas Arqueológicos-INAH)

 

 

 

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