La Dirección de Estudios Arqueológicos forma parte de la Coordinación Nacional de Arqueología del INAH. Se conforma de tres subdirecciones de investigación científica: Subdirección de Laboratorios, Subdirección de Arqueología Subacuática y Subdirección de Investigación y Conservación del Patrimonio Arqueológico.

Actualmente la DEA apoya al desarrollo de 39 proyectos arqueológicos en diversas partes del país: Chiapas, D.F., Estado de México, Puebla, La Huasteca, Querétaro, Quintana Roo, Veracruz y Zacatecas. Éstos abordan temas variados y metas como: consolidar la protección legal del patrimonio, restauración y conservación de monumentos y sitios arqueológicos, estimular la investigación de temas y regiones que no han sido suficientemente abordados, registrar y proteger el patrimonio cultural mueble e inmueble, realización de investigaciones científicas y proyectos para la difusión del patrimonio cultura así como el seguimiento a las propuestas e iniciativas de ley que atañen a la protección del patrimonio arqueológico entre otras.

Antecedentes

Durante el período de gobierno de Lázaro Cárdenas, el interés por conservar, estudiar y difundir el patrimonio cultural de México dio como resultado el 3 de febrero de 1939, la creación del Instituto Nacional de Antropología e Historia como parte de la Secretaría de Educación Pública, con personalidad jurídica y patrimonios propios. Junto con la creación de esta institución, surge el Departamento de Monumentos Coloniales, el cual se dividió en dos Direcciones: Monumentos Prehispánicos y Monumentos Históricos.

En esta Dirección trabajaron importantes investigadores como Manuel Gamio, Ignacio Bernal quien fuera su director de 1956 a 1958, Eduardo Matos Moctezuma.

El nombre con el que se conoce esta Dirección ha sido objeto de cambios constantes. A finales de los setenta, la Dirección de Monumentos Prehispánicos cambia su nombre a Subdirección de Estudios Arqueológicos (SEA). Años más tarde, adquiere el de Dirección de Investigación y Conservación del Patrimonio Arqueológico. Finalmente, se decide llamarla Dirección de Estudios Arqueológicos, nombre con el que se conoce actualmente.

Objetivos

Esta Dirección tiene como objetivos principales los de proteger, conservar, investigar y difundir el patrimonio arqueológico. Con el propósito de cumplir con dichos objetivos, brinda apoyo a los investigadores adscritos para la planeación y desarrollo de proyectos de investigación científica realizados en las distintas regiones geográficas del país.

Actividades

Como parte de las actividades que se realizan están los proyectos de investigación arqueológica, el trabajo de gabinete que hace cada investigador, es decir el análisis de los materiales recuperados de las excavaciones arqueológicas, la conservación de los monumentos y sitios arqueológicos, la publicación periódica de una revista científica Arqueología Nueva Época, actividades relacionadas a la difusión de la arqueología mesoamericana como el proyecto Historia Antigua de México y el mantenimiento de las zonas arqueológicas localizadas en la ciudad de México como Cerro de la Estrella, Cuicuilco, Pino Suárez y San Pedro de los Pinos.

Asimismo, la DEA brinda apoyo a los centros regionales de todo el país. Esta actividad es de suma importancia ya que procura la protección legal del patrimonio por medio de acciones específicas tales como: atención a denuncias de destrucción y saqueo, la suspensión de obras que afecten el patrimonio cultural, inspección y promoción de la regularización de la tenencia de la tierra.

El Archivo Técnico de esta Dirección resguarda el acervo documental que incluye catálogos, informes de campo y fotografías que constituyen la historia de la arqueología en México. Varios investigadores de esta área participan como miembros del Consejo de Arqueología.

Las jornadas académicas constituyen una actividad importante en la DEA ya que en ellas participan diversos especialistas con temas relevantes e investigaciones recientes, en un espacio abierto a la discusión.

Formación de Recursos Humanos

Los investigadores de la Dirección de Estudios Arqueológicos participan de manera activa en la formación de profesionales en el campo de la arqueología brindando cátedras en diferentes instituciones y escuelas como la ENAH, asesorando tesis de licenciatura, maestría y doctorado así como el desarrollo de proyectos de investigación.

Así mismo, la DEA contribuye a la formación de estudiantes en arqueología mediante las Jornadas Permanentes de Arqueología, que se realizan el último viernes de cada mes. En ellas, el público, que en su mayoría son jóvenes estudiantes, atiende conferencias de los investigadores, lo que les permite conocer lo más relevante de la arqueología en México. De igual forma, se fortalece el conocimiento de alumnos de licenciatura en Arqueología mediante su participación en prácticas de campo de proyectos realizados por investigadores de esta Dirección. Un ejemplo de esto es el Proyecto Arqueológico Valle del río Suchil, Zacateas y Durango, cuyo responsable es Guillermo Córdova Tello.

Colaboración con otras Instituciones

La DEA apoya a los investigadores que colaboran con especialistas de otras instituciones en la realización de proyectos específicos tanto de campo como de laboratorio y difusión.

En el caso muy concreto del proyecto El Urbanismo en Mesoamérica, los investigadores Robert Cobean y Angel García Cook, colaboran directamente con personal e instituciones en el extranjero como la Universidad de Pennsilvania y la Sorbona en París.

Así mismo, diversos investigadores de esta Dirección han recibido becas y apoyo financiero por parte de instituciones extranjeras como FAMSI para la realización de proyectos arqueológicos.

Personal de investigación

Actualmente, la DEA cuenta con un cuerpo de 54 investigadores, algunos de ellos profesores eméritos. Los arqueólogos que trabajan en esta dirección se especializan en estudios de lítica, cerámica, zona maya, la región poblana, Teotihuacan, Tula, sitios del Posclásico mesoamericano, la Huasteca. Todos ellos forman un grupo activo de especialistas que participan de forma constante en cursos, seminarios y congresos tanto en México como en el extranjero así como en la redacción de artículos y libros especializados.