27 de junio de 2016

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Las investigaciones realizadas durante los últimos cinco años en Las Labradas y en su región periférica, han sido el detonante del desarrollo y proyección de esta zona arqueológica a nivel nacional e internacional, debido a la calidad en la sistematización, en los registros, análisis arqueológicos y por otro lado a la inédita y fascinante información que ha sido recuperada a través de estos estudios, colocando a Las Labradas y al sur de Sinaloa, en un lugar preponderante en las discusiones arqueológicas, transformando la visión que se tuvo durante todo el siglo XX acerca de las culturas prehispánicas en esta región del noroeste de México. El 30 de noviembre de 2012 Las Labradas fue decretada como Zona de Monumentos Arqueológicos y poco tiempo después, ingresó a la lista indicativa de la UNESCO. Hoy en día, es el santuario de grabados rupestres más antiguo del continente americano abierto a la visita pública.

Coordinadores: Víctor Joel Santos Ramírez y Jesús Gibrán de la Torre Vázquez

 

 

 

 



Se inaugura la exposición “Mayas, el lenguaje de la belleza” en Berlín

12 de abril de 2016

La exposición permanecerá abierta hasta principios de agosto. Foto Héctor Montaño INAH
La exposición Mayas, el lenguaje de la belleza se exhibe en el Museo Martin-Gropius-Bau, de la ciudad de Berlín, misma que permanecerá en este recinto hasta el 7 de agosto de este año.

Luego de itinerar por espacios museísticos de Cancún, Quintana Roo; Villahermosa, Tabasco; Beijing, China, y Mérida, Yucatán, donde ha sido recorrida por 244 mil visitantes, la muestra ahora se presenta en Berlín como parte de las actividades del Año Dual México–Alemania, y constituye una celebración de las estrechas y crecientes relaciones entre ambas naciones poseedoras de una gran riqueza histórica y cultural; México comparte con su anfitrión la belleza de una de sus culturas más emblemáticas, complejas y vigentes.

A medida que la exposición ha cambiado de sede, se ha incrementado el número de piezas arqueológicas. En el Museo Maya de Cancún la muestra reunió una pequeña selección de 130 objetos, y al Martin-Gropius-Bau llegarán 300, provenientes de más de 20 museos de los cinco estados que comprenden el área maya en México: Chiapas, Tabasco, Campeche, Yucatán y Quintana Roo.

En la sede de Berlín, los visitantes pueden apreciar una recreación de la ofrenda funeraria de un joven de Oxkintok, Yucatán, con piezas originales como la máscara de pectoral de concha que representa el rostro de una tortuga, vasos, y espátulas de hueso y una aguja con inscripciones glíficas que hacen referencia al portador de la misma.

Las piezas corresponden al periodo Clásico Tardío (600–900 d.C.), y se hallaron durante las excavaciones de Ricardo Velázquez, en 2001. El joven de Oxkintok fue un noble adolescente, cuyo entierro se localizó junto a una ofrenda excepcional en el interior de la Tumba 8 de la Estructura CA-14 sub del grupo Ah Canul.

Entre las novedades que se integran a la exposición, está la presentación —por primera vez en el extranjero— de varios fragmentos de textiles y dos sandalias de fibra, cuya antigüedad abarca los periodos Clásico Terminal y Posclásico Temprano (900-1250 d.C.), y que fueron extraídos del Cenote Sagrado de Chichén Itzá, Yucatán, durante las excavaciones del arqueólogo Román Piña Chan; así como las cabezas de estuco descubiertas en la tumba de K’inich Janahb’ Pakal, ubicada en el Templo de las Inscripciones de Palenque, por Alberto Ruz Lhuiller, en 1952.

La muestra arqueológica da cuenta de las representaciones del cuerpo en el arte de los antiguos mayas, a través de una selección de objetos de cerámica, jade, concha y piedra de diferentes estilos y temporalidades, que van del Preclásico Tardío (500 a.C.-250 d.C.) al Posclásico Tardío (1250-1527 d.C.).

Mayas, el lenguaje de la belleza, organizada por la Secretaría de Cultura y el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), fue curada por Karina Romero Blanco a partir del resultado de las investigaciones de diversos académicos especializados en el área maya, de disciplinas como arqueología, antropología física, epigrafía e iconografía, desarrolladas de manera sistemática a lo largo de varias décadas.

La muestra se divide en cuatro núcleos temáticos: El Cuerpo como Lienzo hace referencia a los paradigmas de la belleza manifestados a través de las modificaciones corporales que se practicaban los antiguos mayas, como el modelado cefálico, las escarificaciones y el limado dental; en las piezas se observa la estética que los antiguos mayas proyectaban en sus propios cuerpos.

El Cuerpo Revestido presenta la vestimenta como una forma de expresión y comunicación dinámica, en constante evolución, a través de la cual se manifiestan la cultura, estatus social, profesión, procedencia, personalidad, gusto y estado de ánimo, entre otros.

Los textiles prehispánicos son escasos, pero a través de las figurillas halladas en la isla de Jaina y en varios sitios más, se sabe acerca de la apariencia, variedad, diseños y temas usados por los antiguos mayas; en las piezas en exhibición se observa la complejidad de la confección de las prendas y los bellos bordados, brocados y deshilados que las decoraban y que reflejaban el nivel social.

La Contraparte Animal alude a las representaciones de estos seres que, de acuerdo con la cosmovisión maya, acompañan al humano desde su nacimiento. Aquí se aprecian representaciones naturalistas de la fauna e imágenes de seres sobrenaturales, como humanos con atributos animales y viceversa, o seres fantásticos resultado de la unión de dos o más bestias.

Los Cuerpos de la Divinidad muestra la visión que tenía esta civilización de sus múltiples deidades y entidades sagradas. Sus representaciones combinan características humanas con elementos animales, vegetales y otros imaginarios. A esos dioses y seres superiores atribuyeron el origen de los fenómenos naturales a los que temían, y de la expresión material y espiritual de todo cuanto existe.

07La exposición se exhibirá en el Museo Martin-Gropius-Bau en Berlín, Alemania. Foto Héctor Montaño INAH

 



 

Libro devela los avatares de Leopoldo Batres al explorar Teotihuacán

 

TeotBatres En 2015, la Zona Arqueológica de Teotihuacan alcanzó la cifra histórica de dos millones 906 mil 200 visitantes, cantidad muy por encima del resto de los sitios arqueológicos del país, la cual tiende a crecer, por lo que es un gran reto para el INAH la operación del lugar, la investigación y el trabajo entre los distintos órdenes de gobierno e institutos especializados, manifestó Teresa Franco, directora general del Instituto Nacional de Antropología e Historia.

Durante la presentación del libro En busca de la Pompeya mexicana. Las exploraciones de Leopoldo Batres en Teotihuacan, 1905-1910, de María del Pilar Iracheta Cenecorta, realizada en el Museo Nacional de Historia, Castillo de Chapultepec, la titular del INAH subrayó que se requiere de todas las voluntades para trascender intereses y poner en vigor el patrimonio cultural antiguo.

En la llamada “Ciudad de los Dioses”, recordó, inició el camino de la antropología mexicana moderna, con los estudios integrales de Manuel Gamio, cuyos antecedentes históricos fueron los trabajos de Leopoldo Batres y Huerta, quien estableció las leyes esenciales de la investigación arqueológica.

El arqueólogo observó que sería Teotihuacan donde se pondrían en juego los primeros ejercicios serios de una ciencia que entonces se debatía entre la aventura exploradora y la depredación inconsciente.

La publicación, editada por el Fondo Editorial Estado de México, redescubre la memoria de un hombre de genio, trabajador casi hasta la obsesión y polémico hasta la temeridad, pero cuya vasta influencia debe ser nuevamente evaluada, consideró Teresa Franco.

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EL INAH RECUERDA LAS APORTACIONES DE LOURDES CUÉ EN EL ESTUDIO DE LA COYOLXAUHQUI

 

-Las fotografías de Lourdes Cúe y la Coyolxauhqui en noticias.

foto_homeLa belleza de la escultura mexica de la Coyolxauhqui no podría entenderse sin el conocimiento derivado de los estudios realizados por diversos especialistas, como el de reconstrucción cromática hecho por un equipo de investigadores, del que formó parte la historiadora del arte Lourdes Cué Ávalos, quien falleció este viernes 22 de enero. Dicho trabajo permitió identificar los cinco colores que presentaba el monolito de la diosa lunar en la época prehispánica.

El trabajo de la investigadora del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), en el que laboró más de 20 años, permitió revelar que los tonos rojo, ocre, blanco, negro humo y azul maya formaron parte de la porosidad de la piedra de andesita rosada, descubierta el 21 de febrero de 1978 en el corazón del Centro Histórico de la Ciudad de México
El trabajo de la investigadora del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), en el que laboró más de 20 años, permitió revelar que los tonos rojo, ocre, blanco, negro humo y azul maya formaron parte de la porosidad de la piedra de andesita rosada, descubierta el 21 de febrero de 1978 en el corazón del Centro Histórico de la Ciudad de México.

En el ciclo de conferencias “Treinta años de Coyolxauhqui y el Proyecto Templo Mayor”, efectuado en 2008, Lourdes Cué explicó que tales colores se localizaron en los detalles como los pezones azules, los manchones de rojo sangre en el tórax, el ojo enrojecido, en los códices y en el penacho azul de la diosa Coyolxauhqui.

Derivado de este estudio, hecho junto con los investigadores Fernando Carrizosa y Norma Valentín, la especialista también determinó tres valores iconográficos en la deidad lunar de Tenochtitlan: los caracoles que adornan sus tobilleras, que son emblema de los guerreros muertos y asociados al sacrificio y a entidades como el sol.

Otro es el tocado azul, color del cielo diurno y ámbito de Huitzilopochtli, y un tercer elemento son las falsas coralillos del cuerpo anillado atadas en diversas partes del cuerpo de la diosa.

Lourdes Cué formó parte del INAH desde 1992, y a partir de 1996, y hasta el momento de su muerte, se desempeñó como coordinadora de Publicaciones en el Museo del Templo Mayor. En este ámbito dedicó gran parte de su vida profesional al cuidado de los procesos de la edición de textos de investigación científica, catálogos de exposiciones y libros conmemorativos del recinto museístico.

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