zultepec-tecoaqueAna María Jarquín Pacheco y Enrique Martínez Vargas son arqueólogos egresados de la Escuela Nacional de Antropología e Historia, y tienen doctorado en Estudios Mesoamericanos por la UNAM. Como investigadores adscritos al Centro INAH Tlaxcala sus estudios e investigaciones en el área de la arqueología comprenden diversas regiones de Centroamérica y México, incluyendo zonas en Tlaxcala, el centro de México y el occidente del país.

La zona arqueológica de Zultépec-Tecoaque se localiza en la región occidental del estado de Tlaxcala, en el Poblado San Felipe Sultepec, municipio de Calpulalpan, y colinda con el estado de México e Hidalgo. Se trata de un asentamiento que tuvo ocupación Teotihuacana durante el periodo Clásico (350-500 d.C.) y posteriormente el sitio quedó abandonado con el colapso de Teotihuacán, fue entonces que llega a ser ocupado por grupos Acolhua, durante el periodo Posclásico (1300 a 1520 d.C.).

Su posición geográfica fue estratégica al este de la cuenca del valle de México ya que compartía parte de la frontera texcocana con los señoríos tlaxcaltecas, además de que permitió el control y flujo de diversas mercancías, desde productos agrícolas hasta suntuarios, que transitaban por las rutas comerciales dominadas a lo largo del tiempo por Teotihuacán, Texcoco y Tenochtitlán, del sureste de México, principalmente del área del Golfo.

En esta obra los autores nos exponen  los resultados de las investigaciones realizadas a través de varias temporadas de campo y de los posteriores análisis de materiales, además del estudio de las fuentes históricas que fueron de gran importancia para poder dar desarrollo a la investigación arqueológica de este lugar, con lo que se presenta una propuesta para definir y explicar los diferentes sucesos que acontecieron en el sitio a partir de la captura de una caravana española que formó parte de la expedición de Pánfilo de Narváez, quien tenía la encomienda de aprehender a Hernán Cortés en el año de 1520.

Los temas que se desarrollan van desde el análisis detallado de las fuentes históricas donde se menciona el suceso de la captura de la caravana española, una descripción detallada sobre el contexto arqueológico que fue localizado en las exploraciones, hasta los rasgos más sobresalientes que se pueden observar en las características físicas de los restos óseos recuperados de los cautivos extranjeros, tanto humanos como de origen animal y los diferentes materiales arqueológicos que fungieron como ofrenda a las inhumaciones.

En cuanto a las fuentes históricas coloniales y documentos coloniales indígenas, el área de Zultepec-Tecoaque es mencionada entre otros, por los cronistas Bernal Díaz del Castillo y Francisco López de Gómara, en sus libros Historia verdadera de la conquista de la Nueva España y La historia general de las Indias, respectivamente, así como en las Cartas de Relación que Hernán Cortés envió al rey Carlos I de España; pero uno de los aspectos más interesantes que se menciona es el ya mencionado suceso de la captura de la caravana que provenía de Veracruz, que ocurrió a su paso por Zultepec, así como el sacrificio de sus integrantes y la ingestión ritual de su carne, junto con la exposición de sus cráneos en un tzomplantli. Hechos que indignaron a los españoles y fueron el antecedente de otro enfrentamiento en el cual el sitio fue abatido por orden de Cortés.

Durante las exploraciones arqueológicas desarrolladas en el sitio, además de diversos materiales de origen prehispánico y local, los contextos arrojaron los hallazgos de restos óseos humanos y animales, así como de un gran número de objetos de origen europeo por lo que fueron considerados como indicadores relevantes de los sucesos relatados en las fuentes históricas. Posteriormente con el estudio y análisis de estas evidencias, los autores tratan de explicar que los habitantes del lugar fueron los que efectuaron la captura de los miembros de la caravana y su sacrificio como parte de las celebraciones rituales con las que trataban mantener el equilibrio que la presencia de estos extranjeros ponía en peligro.

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