Carlos Alberto Torreblanca Padilla
Luis Felipe Castañeda Romero
Centro INAH Zacatecas.

Fig. 1: Vista aerea en planta del Salón de las Columnas donde se remarca el muro terminal norte.

Como parte del proyecto de Conservación y Mantenimiento de la Zona de Monumentos Arqueológicos La Quemada, se incluyeron los trabajos de liberación y consolidación del muro terminal norte del pórtico del Salón de las Columnas, el cual era apenas visible debido a la acumulación de escombros (Fig. 1) y al material deposicional que la pendiente había llevado hasta ese punto merced al drenaje superficial natural del cerro. El objetivo era simplemente retirar el material pétreo mediante una excavación extensiva, acondicionando el área para el público visitante y salvaguardando los contextos arqueológicos que ahí yacían, sin embargo, en el transcurso de las tareas se fueron presentándose elementos arquitectónicos que forman parte del pórtico, revelando algunos componentes de los cuales no se tenía noticia.

La excavación reveló dos tipos de contextos contiguos, el primero relacionado directamente con un evento de mayor envergadura y que tiene que ver con los incendios a gran escala que están registrados en el emplazamiento. De este evento quedan claras huellas en el corredor del pórtico, es decir en la sección sur, allende el muro terminal (Fig. 2-1). En contraparte, el tipo de contexto que se registró en la sección norte (Fig. 2-2) además de que no albergaba evidencias del incendio, reveló la acumulación de material de relleno, uno de forma preliminar se puede considerar como prehispánico, posiblemente de una etapa constructiva tardía (Fig. 2-3) y otro vinculado con actividades relativamente recientes, el cual, al ser parcialmente retirado dejo al descubierto la arista de la plataforma en su sección norte (Fig. 2-4).

Los hallazgos de la sección sur parecen ser una extensión de los eventos de los cuales se tiene registro al interior del Salón de las Columnas (Jiménez 2010), es decir, que la presencia de vigas y morillos carbonizados, aplanados de barro quemados y restos de terrado cocido encontrados sobre el piso de barro, aluden directamente a la propagación del fuego más allá del gran recinto, el cual fue tan intenso que envolvió los espacios contiguos, generando contextos arqueológicos muy similares. Estas similitudes no se restringen únicamente a los componentes formales señalados, ya que también debió de existir una galería de columnas similares a las del gran recinto, capaces de sostener el terrado oblongo del pórtico, pero de estas no se logró obtener evidencia más allá de la que se tienen de finales del siglo XIX con los levantamientos arquitectónicos de Carl de Berghes, quien incluye dos columnas simétricamente distribuidas sobre la banqueta perimetral “semejantes a las del interior del salón” (Berghes, 1996: 24) (Fig. 3), las cuales son insuficientes para sostener un terrado que debió cubrir un área aproximada de 715.55 m², siendo más plausible el planteamiento de Edmond Guillermin Tarayre, que al visitar el sitio en 1867, “anotó la presencia de tres o cuatro columnas ya muy arruinadas por los ganaderos que habían levantado corrales en el lugar, suponiendo por su distribución, que el pórtico tenía originalmente siete u ocho columnas.” (Hers 1995: 99).

Fig. 2: Vista aérea en planta del muro terminal norte del pórtico, donde se registraron evidencias del incendio sobre el piso de la sección sur (1) y acumulación de material de relleno en la sección norte (2).

Los 107m² que se exploraron de la sección sur no presentan indicios del sistema de columnas o puntales de madera que debieron soportar la cubierta, lo que hace suponer que de haber existido columnas de mampostería, estas se desplantaban a nivel de superficie, pues no se tienen indicios de un sistema de cimentación, por lo menos para las grandes columnas del interior del Salón, pues estas al igual que el muro perimetral están sentadas sobre una delgada capa de arcilla arenosa bien compactada (Jiménez, 2010: 23), a diferencia de los huecos encontrados en el pórtico de La Ciudadela, de donde se extrajeron troncos carbonizados que debieron servir como puntales (Lelgemann, 2000: 65). Tan solo se cuenta con información concerniente a la estructura del terrado, del cual se conservan los negativos del entramado de vara en forma de acanaladuras cilíndricas paralelas, así como las improntas de la alta concentración de fibras vegetales utilizadas en la mezcla, la cual presenta tonalidades que van de un café rojizo oscuro hasta un café anaranjado claro, lo que sugiere una cocción completa bajo altas temperaturas, tonalidad que también adquirió la superficie pulida del piso de barro que debió cubrir toda el área del corredor.

En cuanto a los bienes mueble que se recuperaron destacan varios tipos  cerámicos en su mayoría monocromos, resaltando un plato con decoración al negativo, correspondiente al tipo Tepozán Negativo Policromo (Fig. 4), que por su distribución intra-regional parece indicar su pertenencia como un tipo cerámico de élite (Jiménez, 2005: 139), además de un hacha acanalada que se articulaba con este conjunto de enseres recuperados en un área de aproximadamente 6m², cubiertos a su vez por los restos de terrado y los mampuestos del paramento, lo que en cierta forma ayudó a su preservación.

Fig.3

Fig. 3: Traza del Salón de las Columnas y de su anteplaza en las ruinas de La Quemada (Berghes, 1855)

Por otra parte, en la sección norte, la supresión de elementos agregados permitió obtener detalles de los componentes arquitectónicos sepultados por dos tipos de relleno. El primero de estos rellenos compuesto por grandes rocas[1] que cubrían la esquina noreste de la banqueta perimetral, la cual forma parte de la plataforma, quedando al descubierto una fracción del talud de mampostería y un par de peldaños que debieron ser la vía de acceso al pórtico.

Finalmente se pudo registrar una acumulación de rocas de forma irregular y tamaño homogéneo que al ser retiradas dejaron al descubierto una hilada de piedras burdamente trabajadas, que intersectaban perpendicularmente al muro terminal del pórtico, contrastando con el sistema constructivo del paramento, ya que no estaba unido con mortero, por lo que podría tratarse de una etapa constructiva tardía, ya que marcaba el límite de lo que pudiera ser un relleno para nivelación y posterior construcción de una plataforma.

Estos hallazgos dan la pauta para continuar con los trabajos de exploración en la banqueta perimetral en la sección norte, de la cual no se tenía noticia, ya que falta esclarecer las dimensiones y forma de la escalinata adosada que fue parcialmente liberada, además de ampliar la información concerniente a la infraestructura que pudiera estar sepultada entre el área que comprende el acceso al Juego de Pelota y la banqueta perimetral de la Plaza Principal en su sección norte.

Fig. 4

Fig. 4: Plato tipo Tepozán Negativo Polícromo.

[1]Entre el material pétreo se encontraron latas de refresco, envolturas de golosinas y envases de vidrio, lo que nos lleva a suponer, por los diseños y materiales, que este contexto se relaciona con los trabajos de restauración que desarrollaron Gerardo Cepeda y Román López de forma independiente a mediados y finales de los años setenta respectivamente (Jiménez, 2010: 10-13), sin embargo no se tiene información al respecto, ya que los reportes se enfocan en los trabajos de restauración llevados a cabo en el Salón de las Columnas.

 

 


BIBLIOGRAFÍA

BERGHES Carl de
1996           Descripción de las ruinas de asentamientos aztecas durante su migración al Valle de México, a través del actual Estado Libre de Zacatecas [1885], Compilada tras investigaciones y levantamientos en este lugar y esclarecida por el manuscrito en jeroglíficos aztecas del Museo de México, traducción, estudio introductorio y notas de Achim Lelgemann, Colección Joyas Bibliográficas Zacatecas II

HERS Marie Areti
1995           Las salas de las columnas en La Quemada. En Arqueología del norte y del occidente de México. Homenaje al Doctor J. Charles Kelley. Barbro Dahlgren y Ma. de los Dolores Soto de Arechavaleta (Editoras), pp.93-114, IIA-UNAM, México.

JIMÉNEZ Betts Peter
2005           Avances recientes en la arqueología del valle de Malpaso, El Occidente y Centro de México, Arqueología Mexicana, IV Coloquio Pedro Bosch Gimpera, Ernesto Vargas Pacheco (editor), UNAM, IIA, pp. 131-150.

2010          La Quemada, Rescate y estudio de un monumento arqueológico, Instituto Zacatecano de Cultura Ramón López Velarde, Instituto Nacional de Antropología e Historia.

LELGEMANN Achim
2000          Proyecto Ciudadela de La Quemada, Zacatecas, Informe final presentado al Consejo de Arqueología del Instituto Nacional de Antropología e Historia, Instituto de Antropología Americana de la Universidad de Bonn.

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