Antecedentes
En 1964 Antonieta Espejo (1), reportó el Cañón de San Cristóbal como el único sitio arqueológico con pintura rupestre existente en el municipio de Santiago.

En 1988, como parte del proyecto “Atlas Arqueológico Nacional”, se registró el sitio arqueológico La Ciénega(2); se observó que “la pintura era casi imperceptible por el rayado constante”. Los motivos pintados y delineados fueron identificados como abstractos– geométricos, consistentes en líneas, círculos, óvalos y manchas, de color rojo.

Entre agosto y septiembre de 2016 fueron realizadas actividades conjuntas por personal especializado de la Coordinación Nacional de Conservación del Patrimonio Cultural y el Centro INAH N.L.

Es preciso mencionar que el frente rocoso abarca aproximadamente 150 m de longitud; aunque el área definida para la protección de las manifestaciones gráfico rupestres es de 41.3 metros; y una altura de entre 2.5 y 4.0m; fueron identificados al menos 4 paneles pictóricos.

La primer etapa del equipo de Conservación consistió en la remoción de pintas y graffitis hechos sobre diseños rupestres con pintura acrílica en aerosol, aceite y vinílica; para ello se emplearon disolventes así como instrumentos específicos -bisturí, cepillo de cerda y lápices de fibra de vidrio.

En este contexto, también se realizó un registro detallado de símbolos pictóricos (filtros del DStretch plug in), mostrándose varios motivos que no son observables a simple vista.

Igualmente, por el equipo de Arqueología fueron excavados un pozo de sondeo que proporcionó una secuencia estratigráfica profunda (3); así como una cala en dirección este-oeste, que también proporcionó una cantidad abundante de materiales arqueológicos sui generis (grandes y burdos artefactos líticos; así como material botánico -consistente en un pequeño olote así como una diversidad de semillas-), posiblemente correspondientes a una ocupación arcaica.

Resultados preliminares
La forma de vida de los diversos grupos indígenas –Borrados y Pamoranos-, que deambularon por esta porción de la región serrana de Nuevo León desde tiempos arcaicos – hace más de 4000 años-, les llevó a “construir” lugares sagrados-ceremoniales como este muro pétreo, ocupándolo por períodos de tiempo cortos según la estación del año.

La adecuación de terrazas y acomodamiento de círculos de piedra -que fueran las bases de sus “refugios”-; así como la gran cantidad de instrumentos de piedra dejados por ellos – tales como raspadores, tajadores, manos y piedras de molienda empleados para el corte, raspado y destazamiento de animales; el procesamiento de recursos vegetales; y en la posible manufactura de objetos de piel, madera, hueso y concha-, dan cuenta de que en torno al muro con pinturas fueron construyendo su “aldea”, en la que se conjugó lo doméstico con lo ritual, lo cósmico con lo profano.

Las representaciones pictóricas en el muro de LAS ÁNIMAS –de color rojo y guinda-, se muestran a dos niveles: unas que son de carácter naturalista y otras abstractas [o figurativas]. Dentro de las primeras, se incluye una figura antropomorfa; así como representaciones de artefactos como los tres “átlatls” -tanto en pintura como en petrograbado, hecho éste a base de desgaste y picoteado directamente en la caliza-.

Las representaciones abstractas, comprenden formas como líneas rectas, formando figuras geométricas como rombos, cuadros y triángulos -símbolos femeninos y lunares que representan el agua, la fecundidad, la lluvia y la gracia celestial-; líneas cruzadas, quebradas, onduladas, en zig zag, horizontales o verticales -aludiendo a símbolos de lluvia-. También aparecen formas integradas por líneas curvas como óvalos, espirales y puntos – que simbolizan cuentas relacionadas con el conteo del tiempo y diversos ciclos de la naturaleza, vinculados con los periodos de caza, fases sinódicas de la luna y los períodos de gestación del venado-; y por consiguiente, de migración entre estas sociedades cazadoras-recolectoras nómadas.

En lo general es posible identificar en el muro de Las Ánimas representaciones solares, lunares, estrellas y otros astros, plasmados por los antepasados indígenas durante cientos de años; y que muestran la importancia del simbolismo astronómico vinculado a casi todos los aspectos de su cultura.

Dra. Araceli Rivera Estrada
Centro INAH Nuevo León.

LA CIENEGA-3

Graffitis hechos con pintura acrílica en aerosol, aceite y vinílica localizados sobre diseños rupestres.

LA CIENEGA-2

Área afectada después de la remoción de los graffitis.

(1) Lista de Sitios arqueológicos donde existieron vestigios de epilítica y de los sitios donde se encuentran (mecanuscrito). Archivo Técnico de la Coordinación Nacional de Arqueología. INAH.
(2) Cédula de Registro Arqueológico. INAH.
(3) Las muestras de carbón recuperadas están siendo analizadas en un laboratorio de USA.

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