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El proceso de evangelización del sureste de Morelos por parte de los agustinos fue gradual y buscó crear una red en su avance hacia Tlapa y Chilapa. Gran parte de los asentamientos indígenas ubicados en esta parte de Morelos participaron de manera activa en la conformación de los nuevos pueblos virreinales con trazas en damero, pues vieron en esta acción la posibilidad de mantener sus pueblos y parte de sus privilegios. Tal fue el caso de San Mateo Chalcatzingo, que para la segunda mitad del siglo XVI ya contaba con un cabildo indígena, un asentamiento ortogonal y una capilla abierta. Aun así, los embates por parte de las autoridades virreinales no se detuvieron; Chalcatzingo tuvo que enfrentar un intento de congregación en Jantetelco o Jonacatepec para inicio del siglo XVII, al cual hizo frente con la modificación de su antigua capilla hacia un templo más elaborado. Lo mismo sucedió cuando se le exigieron trabajadores para las minas de Huatla o cuando los hacendados de Montefalco buscaron apropiarse de las tierras comunales y de los manantiales del pueblo, hacia el siglo XVIII.

Tal parece que el pueblo de San Mateo Chalcatzingo vio en las empresas constructivas o de modificación de su iglesia la forma por la cual podía defenderse de las agresiones externas que buscaban sujetar o incluso desaparecer el asentamiento. Estas transformaciones llevadas a cabo sobre su edificio religioso dejaron indicios sobre los muros que lo componen en forma de juntas constructivas, tapias, cambios en la circulación interna, apertura de vanos, por mencionar algunas. Dichas transformaciones fueron estudiadas en esta investigación a través de la metodología planteada por la Arqueología de la arquitectura, la cual analiza estos cambios como si se tratase de estratos arqueológicos que se van sobreponiendo y organizando para dar origen a complejos arquitectónicos como la iglesia de San Mateo Chalcatzingo. Este tipo de análisis, además del estudio petrográfico de los materiales constructivos permitieron reconstruir la historia de edificación de la iglesia de este pueblo del sureste de Morelos. Ello aportó datos importantes que se fueron interpretando con base en documentación de archivo y otras referencias bibliográficas para completar el panorama y las circunstancias que envolvieron las decisiones que dieron forma a la iglesia de Chalcatzingo desde el siglo XVI hasta el siglo XVIII y que son parte de la historia virreinal de este pueblo.

Este estudio expone la lógica de la construcción de un edificio histórico con miras a su comprensión no como unidad arquitectónica, sino como un conjunto de cuerpos de fábrica construidos en distintas épocas, con finalidades diversas que implicaron el uso de diferentes materiales y cuyo resultado muestra la dinámica de los pueblos y su respuesta a las circunstancias en las que estaban inmersos. Este tipo de estudio puede además ser de utilidad en las intervenciones de restauración y conservación de los edificios históricos, al identificar la complejidad arquitectónica, los materiales constructivos y la sucesión de los cuerpos de fábrica a través del tiempo, permitiendo la definición de áreas con problemas estructurales de origen.

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Ivonne A. Pérez Alcántara es arqueóloga egresada de la ENAH, actualmente es estudiante de maestría en Estudios Mesoamericanos de la UNAM. Desde el año 2016 colabora en el Proyecto de Investigación y Conservación de Izapa.

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