Las investigaciones de la arqueología del estado de Guanajuato han tenido diversos matices históricos, que la sitúan como región de frontera mesoamericana, región arqueológica con dinámica propia, entre otras. Carlos Castañeda (1995) refiere que los primeros grupos agrícolas que se establecieron en Guanajuato se remontan a 650 a.C., conocido como la Tradición Chupicuaro. Será alrededor del 350 d. C. y hasta el 900 d.C. cuando se registre el aumento de los asentamientos en las antiguas unidades políticas; las explicaciones del grado de desarrollo e interacción de los pueblos que habitaron el territorio guanajuatense durante dicho periodo siguen en marcha.

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Fig. 1. Vista aérea del área circular.

El amplio lapso de tiempo entre el formativo superior y clásico tardío ha producido diversas investigaciones en las últimas cuatro décadas enfocadas en conocer la diversidad poblacional prehispánica de Guanajuato a través de los patrones de asentamiento,  arquitectura, producción cerámica, industrias líticas, etc. Gloria Blancas y Ana María Crespo (1980) en “Análisis de la investigación arqueológica en Guanajuato” proponen replantear el enfoque de las investigaciones arqueológicas que se habían realizado anteriormente a nivel de sitio y región, la idea central era retomar la propuesta de estudios regionales como lo hiciera Beatriz Braniff para la cuenca del río Laja. A partir del proyecto Atlas Arqueológico de Guanajuato en 1986  (Cárdenas, 1999) se pudo identificar un trazo arquitectónico caracterizado por patios hundidos asociados con basamentos sobre una plataforma, lo cual suma elementos a las indagatorias en torno a la población prehispánica de dichas latitudes.

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Fig. 2. Detalle del fogón al interior de la estructura circular.

En la provincia fisiográfica del Eje Neovolcánico, se alberga el Bajío Guanajuatense, subprovincia a la cual pertenece el municipio de Irapuato, en materia de arqueología, habremos de referirnos a la región de la cuenca del río Guanajuato. En 1995, Carlos Castañeda escribe “Irapuato prehispánico” tomando como base la estancia para ganado mayor otorgada a Francisco Hernández en el siglo XVI, la cual llegaba hasta el Cerro del Sombrero, ubicado al norte de la cuenca, entre el río Guanajuato y el arroyo la Trinidad, el cual es un punto de referencia para explicar el desarrollo de la población que habitó durante la época prehispánica la cuenca del río Guanajuato, mismo que el autor, a partir de los estudios cerámicos lo sitúa con filiación a grupos de la cuenca del río Laja.

El personal del INAH Guanajuato posteriormente realizó las investigaciones tituladas “Los antiguos centros de población en la confluencia de los ríos Guanajuato y Lerma” por Carlos Castañeda y “Río Guanajuato como Unidad Político Territorial en el centro norte de México” por Luz María Flores y Omar Cruces, las cuales se presentaron en el III Coloquio Internacional sobre Otopames en 1999, en las cuales destaca la hipótesis del patrón de asentamiento disperso en la población prehispánica de Irapuato. Susana Meave en 2010, haría una propuesta posterior en “Patrón de asentamiento prehispánico de la Cuenca del Río Guanajuato: una propuesta metodológica”, para su tesis de licenciatura en la ENAH. Hasta entonces las investigaciones en el municipio de Irapuato no sumaban información de excavaciones en áreas de unidades habitacionales.

En febrero de 2015 ingreso a la ventanilla única de nuestra institución una solicitud de inspección de un predio para la construcción de un complejo industrial ubicado en la Carretera Federal 45 en el tramo Irapuato-Silao. Luego de la primera respuesta del INAH se notificó la existencia de elementos arquitectónicos prehispánicos, material arqueológico cerámico y pozos de saqueo al interior del predio, por tanto, se argumentó la necesidad de ejecutar un proyecto de salvamento arqueológico, el cual fue aprobado por el Consejo de Arqueología.

El salvamento arqueológico permitió obtener información relevante para la Cuenca de río Guanajuato y el Bajío en general, en tanto la unidad habitacional investigada no está relacionada directamente a espacios de elite como sucede con las identificadas en Plazuelas, Peralta y Cañada de la Virgen, lo cual brinda una amplia posibilidad para indagar en torno a los modos de vida de un estrato social hasta ahora poco investigado en la región.

La intervención en campo contó con una estancia de colaboración de estudiantes de la Escuela Nacional de Antropología e Historia y de la Universidad Autónoma de Zacatecas. Se realizaron excavaciones extensivas, lo cual permitió identificar el sistema constructivo, prácticas funerarias, elementos cerámicos, líticos y la distribución espacial completa de la unidad habitacional albergada en el área resguardada por nuestra institución.

La unidad habitacional tiene eje norte-sur, en el cual se reconoció una plataforma en forma de “L” al sur y oeste, la cual se adosa hasta el arranque del área identificada como cocina, la cual presenta un patrón circular y se ubica en el centro-norte. De igual forma, se identificaron tres áreas de habitación al Este, una al norte y una estructura semicircular, en el área centro sur. Finalmente, la unidad habitacional cierra al norte con un patio con muro de protección en el Este y una posible mesa de trabajo en el Oeste.

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Fig. 3. Vista aérea de la Unidad habitacional

El patrón circular identificado como cocina está compuesto en su mayoría por rocas basálticas y calizas, se tuvo presencia constante de trozos de bajareque distribuidos en el cimiento, de los cuales se tomaron muestras para futuros análisis. Al centro del cimiento circular se identificó un fogón compuesto por rocas basálticas con recubrimiento de barro y manchones de ceniza alrededor; en el interior de la cocina se identificaron cuatro entierros con ofrendas, lo cual plantea nuevas líneas de investigación para el personal del INAH Guanajuato. En la intervención total se localizaron 15 individuos, distribuidos en las áreas habitacionales y de cocina, lo cual, sumado a la identificación de tres niveles de apisonado en la habitación norte, da cuenta de la posible ocupación de la unidad habitacional por diferentes generaciones.

Luego de obtener las primeras aproximaciones a los fechamientos de los materiales cerámicos se puede inferir que el período de ocupación de la unidad habitacional excavada corresponde al clásico tardío. La información y materiales obtenidos en la unidad habitacional referida, posibilitan líneas de investigación futuras que permitirán ahondar en la dinámica poblacional y los modos de vida de los antiguos habitantes de la Cuenca del río Guanajuato; las investigaciones siguen su marcha.

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Fig. 4. Equipo de trabajo, colaboración de estudiantes de la Escuela Nacional de Antropología e Historia y Universidad Autónoma de Zacatecas.

Dra. Lidia Iris Rodríguez Rodríguez
Arqlgo. Juan Gerardo Rivera Belmontes
Arqlgo. Israel Morales Castorena
Centro INAH Guanajuato

Referencias 
-Blancas, Gloria y Ana María Crespo.
1980 “Análisis de la investigación arqueológica en Guanajuato”. Archivo Centro INAH Guanajuato, Guanajuato, Gto.
-Cárdenas García, Efraín.
1999 El Bajío en el Clásico. El Colegio de Michoacán, Zamora, Mich., México.
-Castañeda López, Carlos.
1995 “Irapuato Prehispánico”, Archivo Centro INAH Guanajuato, Guanajuato, Gto.
-Flores Morales, Luz María y Omar Cruces Cervantes.
1999 “Río Guanajuato como Unidad Político Territorial en el centro norte de México”. Ponencia presentada en; III Coloquio Internacional sobre Otopames, noviembre, Toluca, Estado de México.
-Meave Del Castillo, Susana.
2010 Patrón de asentamiento prehispánico de la Cuenca del Río Guanajuato: una propuesta metodológica. Tesis de licenciatura por la Escuela Nacional de Antropología e Historia, México.

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