En la demarcación de Puerto Marqués, municipio de Acapulco, en el estado de Guerrero (fig. 1), es de suma importancia para la arqueología mexicana ya que aquí se han reportado evidencias de una de las cerámicas más antiguas de Mesoamérica denominada Pox Pottery, cuya cronología es de aproximadamente 2300 años a. C., aunque los trabajos arqueológicos realizados, indican una ocupación humana de 3000 a.C. a cuando menos el año 750 d.C.

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Figura 1. Vista satelital de las Bahías de Acapulco y Puerto Marqués

A principios de la década de los 90, el INAH, la comercializadora Promotora Turística (PROTUR) y la UNAM, firmaron un convenio de colaboración para realizar trabajos de prospección y excavación en la zona denominada Punta Diamante, en Puerto Marqués, ya que con el inicio de las obras de construcción de casas residenciales y fraccionamientos, se han afectado vestigios de interés arqueológico.

El convenio en comento, permitió la realización de la primera temporada de un programa de investigación que incluía las propuestas de salvamento arqueológico en la quinta La Majahua, la creación de una reserva arqueológica y un museo local.

Por este motivo, la Dirección de Salvamento Arqueológico efectuó una serie de inspecciones[1] confirmando la presencia de tres áreas con evidencias de vestigios arqueológicos y proponiendo una serie de acciones encaminadas a proteger y conservar este patrimonio nacional.

En el año 2007, quien suscribe realizó trabajos de prospección en el fraccionamiento Real Diamante; uno de los objetivos de este proyecto fue el de registrar los petrograbados y pozuelos, localizados en esta zona.

Así, la intención de este texto, es el de dar a conocer de manera sucinta, los hallazgos relacionados con las evidencias registradas de petrograbados y pozuelos localizados en los denominados macro predios 01,19, 24, 26, 27, 28, 29, 30, 44 y 45 (fig. 2), mismos que marcaron los límites del recorrido de superficie.

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Figura 2.- Predios recorridos en la Punta Diamante. En verde, los predios recorridos, en amarillo, los predios con construcciones y en rojo, los predios invadidos.

 

En total, se ubicaron 91 rocas de diversos tamaños, con oquedades elípticas denominadas en la literatura arqueológica de la costa de Guerrero como “pozuelos en peñas u ojos de dios”[2] (fig. 3); para el registro de estos elementos se tomó en cuenta las coordenadas UTM DATUM WGS84, así el tamaño de estas oquedades, profundidad y orientación, que fue diferente en cada uno de los elementos.

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Figura 3.- Rocas con “pozuelos en peñas u ojos de dios”

 

En las coordenadas UTM 411344E y 1856275N, en un acantilado, se registraron cuatro petrograbados realizados sobre rocas de granito, el primero se refiere a un grabado zoomorfo (posiblemente un ave), los tres restantes aún no se define su forma (Figuras 4 y 5)

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Figura 4. Petrograbado zoomorfo conocido localmente como La Gallina

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Figura 5. Petrograbado amorfo

Con respecto al material arqueológico, para el Preclásico Medio y Superior, la cerámica que tuvo manifestación en esta zona fue solamente el tipo Acapulco Rojo cuya presencia ha sido reportada en la costa de Guerrero y en localidades de la ciudad de Chilpancingo.

El período Clásico está representado por los tipos cerámicos Acapulco Pasta Fina que se presenta en toda la secuencia de la Costa Chica de Guerrero y Café Alisado Rastrillado, que como se mencionó anteriormente, ha sido localizado solamente por Manzanilla et al en el sitio de Puerto Marqués.

No se recolectaron materiales arqueológicos del período Posclásico, esto coincidiría con la propuesta del Dr. Rubén Manzanilla en el sentido de que hacia finales del Clásico, la población de Acapulco se replegó hacia las zonas de Coyuca de Benítez al oeste, y a la región del Papagayo al este, asentándose en zonas cercanas a fuentes permanentes de agua dulce, es decir, lagunas o manantiales.

Dadas las características de la escasa cerámica analizada, posiblemente su empleo estuvo destinado al uso doméstico para la preparación y contención de alimentos, es decir, son materiales que reflejan su función en el hogar como parte del ajuar de casa, de la misma manera que fuera de este ámbito sirvieron para transportar alimentos o almacenar agua en función del trabajo diario.

Comentarios

En la exposición que se ha presentado, se encuentran comprendidas las actividades de trabajo de campo desarrolladas en el Proyecto Prospección Arqueológica en el Fraccionamiento Real Diamante, Puerto Marqués, Municipio de Acapulco, Estado de Guerrero, que se concluyeron entre el 1° y el 31 de julio del presente año.

Como se ha referido, la zona de estudio ha sido objeto de investigación en diversas ocasiones ya que en el sitio de Puerto Marqués, se localizó una de las cerámicas más antiguas de Mesoamérica, la “Pox Pottery”.

El material arqueológico de la Costa Chica de Guerrero[3] analizado en esta ocasión, es similar al que se ha recuperado en la Costa Grande[4] del mismo estado, por lo que al parecer, estaría relacionado con las fases propuestas para esta misma región, de este modo:

1) Las Fases Uala y Tom (1200-400 a.C) correlacionadas con la Fase Zihuatanejo, estarían referidas al período Preclásico siendo caracterizadas por cerámicas rojas, con formas similares a las de la Cuenca de México, mismas que fueron agrupadas bajo el término de “hardware”.

2) La Fases Rin y Et (400 a 200 a.C) también asociadas a la Fase Zihuatanejo se identificarían con formas que representan una transición del Preclásico al Clásico.

3) Las Fases Fal (200 a.C. a 200 d.C.), Yax (200 a 500 d.C.) e Ita (500 d.C. a 750 d.C.), se relacionarían a la Fase Soledad, que correspondieron al Clásico, a las que se asocia una cerámica de pasta fina que semeja formas teotihuacanas, a la que se le denominó “fineware”.

Con relación a la lítica pulida colectada y a pesar de que la materia prima empleada para su fabricación es de origen local, se tiene el problema de que no ha sido un marcador cronológico confiable para la región, sin embargo, los artefactos colectados en la plataforma habitacional estuvieron asociados al tipo cerámico Acapulco Rojo cuya cronología se ha establecido a partir del Preclásico Medio.

Un elemento importante en esta zona de estudio fue la presencia de pozuelos asociados a los sitios habitacionales (reportados con anterioridad en investigaciones efectuadas en la Bahía de Acapulco) cuya función pudo ser la de servir como morteros, evaporadores para obtener sal o como recipientes de agua pluvial con fines ceremoniales[5] (Armillas 1944). Recientemente, el Dr. Manzanilla ha localizado la única referencia histórica (que por ahora se conoce) que menciona el uso de estos elementos en el estado de Guerrero, data de época colonial y es considerado idolátrico, está relacionado con las peticiones a deidades monteses. Hernando Ruiz de Alarcón en su Tratado de 1629, señala:

“En llegando al lugar del ídolo, o al montón de piedras, postrábase donde había de poner su ofrenda, y puesta, se sacrificaba él [el enviado por un anciano de los que había en cada pueblo dedicado para el ministerio de los sacrificios de penitentes, que llamaban tlamaceuhque] derramando su sangre, para lo cual llevaba un punzón hecho de una rajita de caña agudo, y con él se picaba las orejas en las partes donde las mujeres se ponen los zarcillos, hasta derramar mucha sangre, y hechábala en unos vasitos que hacían en las piedras a modo de saleros…”[6]

Los datos recuperados en esta investigación nos permiten inferir que la economía del grupo humano asentado en esta zona se basó a partir de la producción de alimentos (agricultura de temporal y de humedad), complementada con la caza y apropiación de recursos silvestres y de especies acuáticas (agua dulce y mar), es decir, el modo de vida de esta sociedad se basó en lo que se ha denominado modo de vida agrícola costero[7].

Es necesario hacer énfasis en el aspecto de que solamente estudios sistemáticos de prospección y excavación de salvamento arqueológico planeados, programados y ejecutados con anticipación al inicio de las actividades de las obras de construcción nos brindarán la oportunidad de recuperar la mayor cantidad posible de información permitiéndonos definir –en lo posible- los rasgos particulares que diferenciaron a cada etapa de desarrollo para poder contrastarlas con los datos que las fuentes históricas nos ofrecen.

Arqueólogo Alberto Mena Cruz
Dirección de Salvamento Arqueológico

 

 

[1] Drs. Rubén Manzanilla y Rosa Reyna, así como el Arqueólogo Ernesto Rodríguez y el A.F. Arturo Talavera comisionado entonces a la DSA; Manzanilla, Rubén y Arturo Talavera. Informes de las Inspecciones realizadas en Punta Diamante, Puerto Marqués, Municipio de Acapulco, estado de Guerrero. Mecanuscritos del Archivo Técnico de la DSA, INAH, México. 2004; Reyna, Rosa María y Rubén Manzanilla. Dictamen Pericial Arqueológico. Mecanuscrito del Archivo Técnico de la Dirección de Salvamento Arqueológico, INAH, México. 2005.
[2] Armillas, Pedro. “Pozuelos en peñas en el Estado de Guerrero”, Mesoamerican Notes, volume 2: 118-124, México City College, México. 1950.
[3] En la región de Acapulco.
[4] En el área de Zihuatanejo.[5] Armillas, Pedro. “Expediciones en el occidente de Guerrero: II, el grupo de Armillas, febrero‑marzo 1944”. Tlalocan, Vol. II, Núm. 1, pp. 73‑85, México. 1944
[6] Manzanilla, apud Ruiz de Alarcón, Hernando. Tratado de las supersticiones y costumbres gentílicas que hoy viven entre los indios naturales desta Nueva España, escrito en 1629, Introducción de María Elena de la Garza Sánchez, Colección SEP 100 de México, Secretaría de Educación Pública, México. 1988.
[7] Manzanilla, Rubén. La región arqueológica…

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