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Corte de listón. Apertura del Museo del Metro. Foto Héctor Montaño INAH.

Los trayectos del Metro y los del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) han corrido en paralelo desde que este Sistema de Transporte Colectivo comenzó a operar hace casi 50 años en la Ciudad de México. Una parte mínima del fruto de esta colaboración, alrededor de 90 piezas arqueológicas, compone la exposición Objetos cotidianos. Una mirada al pasado de la ciudad, montada en una de las siete secciones con que cuenta el recién estrenado Museo del Metro.

El antropólogo Diego Prieto Hernández, director general del INAH, fue una de las personalidades invitadas en la apertura formal de este espacio museístico instalado en la estación Mixcoac de la Línea 12, acto que fue encabezado por el jefe de gobierno capitalino, Miguel Ángel Mancera, y también presidido por el director general del STC Metro, Jorge Gaviño Ambriz.

En palabras de Miguel Ángel Mancera, el Museo del Metro es un proyecto importante dentro del programa de modernización del sistema de transporte, desde el punto de vista de la cultura.

Su recorrido incluye desde una muestra de boletos conmemorativos, fotos de la primera mujer que adquirió un boleto (llamada Gertrudis), maquetas como la de la Glorieta de Insurgentes, obras de grandes artistas como Alfredo Zalce, Raúl Anguiano, Leonora Carrington, Vicente Rojo, Vlady, entre otros; y vestigios arqueológicos rescatados desde 1967, cuando iniciaron los trabajos para la construcción de la Línea 1.

Entrevistado a propósito de la exhibición Objetos cotidianos organizada por el INAH, a través de su Dirección de Salvamento Arqueológico, el titular de la institución, Diego Prieto, manifestó que esta institución federal y el Metro “hemos aprendido el respeto de las obligaciones del otro. Se han generado mecanismos de estrecha colaboración que han ayudado al cumplimiento de los objetivos, y la sociedad en general ha visto cumplir los propósitos y obligaciones de tales dependencias”.

Detalló que la muestra se compone de enseres cotidianos de la época prehispánica, principalmente mexicas, como cuchillos de lítica, la representación miniatura de un templo, una pipa en forma de cabeza de pato, malacates y figurillas antropomorfas; además de   cerámica vidriada y mayólicas coloniales, y otras más del siglo XIX.

“Los objetos expuestos son una representación mínima de los aspectos diversos de la ciudad y su historia, fueron parte de la vida cotidiana de su gente, como lo es el metro en la actualidad. Lo más gratificante es que ahora serán disfrutados por una gran cantidad de ciudadanos que, en su cotidiano andar, podrán dedicar unos minutos a recrear algo de la historia de la capital del país. Todo por el mismo boleto”, expresó el director general del INAH.

Estas colecciones —continuó Diego Prieto— son el resultado final del quehacer cotidiano de los arqueólogos, los historiadores, los antropólogos, y esperamos, desde ahora, sean del orgullo y de la identidad de los capitalinos y de todos los visitantes. Así, desde su posición el INAH contribuye a la generación de un museo que es necesario como punto de confluencia de los viandantes de la ciudad”.

El doctor Pedro Francisco Sánchez Nava, coordinador nacional de Arqueología del INAH, dio más pormenores sobre la colección arqueológica que integra Objetos cotidianos. Una mirada al pasado de la ciudad. En las vitrinas están dispuestas piezas emparentadas con la cultura teotihuacana del periodo Clásico, como cajetes trípodes y vasos; destaca “una excepcional olla” con aplicaciones en forma de un roedor o marsupial, posiblemente un tlacuache, una pieza única en los acervos del instituto.

También hay platos y cajetes de color café claro con decoraciones en rojo, que datan del Epiclásico, “una etapa de reacomodo de los muchos grupos sociales que se disputaron el territorio tras la caída de Teotihuacan. El colapso teotihuacano implicó la migración de grupos nahuatlacas que llegaron a la Cuenca de México y derivaron en la generación de la Triple Alianza, encabezada por Tenochtitlan, Tlacopan y Texcoco”, explicó el arqueólogo.

La mayor cantidad de objetos de la sala son de la cultura mexica, del periodo Posclásico; se exponen cajetes, ollas, jarras, platos, sahumadores, copas, entre otros. Se presentan también algunas piezas relacionadas con la parte ritual de la sociedad que, de cualquier forma, era parte de la vida diaria de la misma.

“El hecho de que la mayor parte de las piezas sean mexicas, se debe justamente a que el Metro se ha construido donde éstos asentaron su ciudad capital, que lo sigue siendo hasta nuestros días. De manera que es común encontrar en cualquier excavación de la capital de México piezas de esta cultura”.

En general, concluyó el coordinador nacional de Arqueología del INAH, la colección de la exposición representa “la materia prima de la historia antigua de nuestras raíces, del orgullo y de la identidad de los ciudadanos de la capital y de todos los mexicanos y un despliegue cultural para los viajantes del Metro”

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Foto Héctor Montaño INAH

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Recorrido inaugural. Foto Héctor Montaño INAH.

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