Este monumento se erigió en honor a los caídos en la batalla del 8 de septiembre de 1847, contra el ejército invasor estadounidense al mando del General Winfield Scott. De acuerdo a datos históricos, se trató de una contienda que se debió ganar, ya que nuestras tropas repelieron el ataque, hicieron huir al enemigo y fueron tras él; no obstante, en esta persecución faltó el apoyo de la caballería, lo que hizo que nuestro ejército quedara en desventaja y fuera finalmente derrotado.[1]

A causa de la no intervención de la caballería se realizaron juicios militares al interior del ejército mexicano con el fin de esclarecer la causa. En la batalla perdieron la vida el general Antonio de León, el jefe de la Brigada de Artillería de Mina, Lucas Balderas y el teniente coronel Gregorio Gelaty[2] entre otros destacados militares, cuyos restos descansaban al interior de este monumento.

Este monumento al igual que el erigido en homenaje a la Batalla de Churubusco, fue edificado por decreto del presidente Ignacio Comonfort en el año de 1856,[3] como testimonio de ese capítulo de nuestra historia.

Figura 1 LULU Mol REY

Ubicación del monumento a inicios de enero de 2014

El monumento funerario de la Batalla de Molino del Rey, la primera vez fue trasladado al Boulevard Adolfo López Mateos en 1985 –entre avenida de Los Compositores y Ferrocarril de Cuernavaca– a causa de la construcción de la línea 7 (Barranca del Muerto- Rosario) del Sistema de Trasporte Colectivo Metro; esta primera reubicación fue documentada en el texto interdisciplinario: Molino del Rey: historia de un Monumento, coordinado por la investigadora Elena Salas Cuesta, y que fue publicado en 1988.

Posteriormente, a inicios del 2014 el obelisco fue destinado a permanecer en uno de los jardines de la Residencia Oficial de los Pinos, donde se colocaron una serie de cañones históricos. El nuevo sitio fue determinado principalmente, en tanto a su cercanía con la ubicación original y con el propósito de llevar a cabo ceremonias para rendir homenaje a los ilustres mexicanos combatientes. Cabe mencionar, que a partir de su llegada a este lugar, la carrera de Molino del Rey organizada por primera vez en 2010, tiene como meta dicho monumento.

En el traslado del año de 2014 participaron distintas áreas del INAH como la Coordinación Nacional de Monumentos Históricos, con la participación del arquitecto perito Marisela Velásquez Monroy; la Coordinación Nacional de Conservación del Patrimonio Cultural, a través de la restauradora perito Luisa Mainoú Cervantes, y los restauradores Isabel Ritter Miller y José Arcadio Marín Marín; asimismo, la Coordinación Nacional de Arqueología/Dirección de Salvamento Arqueológico, con la arqueóloga María de Lourdes López Camacho

Figura 2 LULU Mol REY

Interior del monumento

La reubicación inició el 8 de enero con la extracción de las doce urnas (cada una de 48 x 38 x 24 cm), seis colocadas en la pared sur y seis en la norte; conjuntamente con una caja conmemorativa (30 x 20 cm) situada en la pared central.

Posteriormente el monumento fue preparado para su traslado, en forma general este procedimiento se puede describir como un desplante secuencial que inicia de la base cuadrangular hasta llegar a la efigie de la “Patria Doliente”, hay que tomar en cuenta el trabajo involucrado en esta tarea debido a la altura aproximada desde la punta de dicha escultura a la base del monumento, y que es de 6.36 m. El primer cuerpo se compone de dos elementos de planta cuadrangular, el primer elemento sirve de base al superior que en sus cuatro caras presenta relieves de listones fúnebres y guirnaldas con rosas y hojas de acanto. El segundo cuerpo, con una altura de 1.68 m presenta inscripciones en sus cuatro caras; en la parte superior muestra un friso con motivos vegetales y remata este segundo cuerpo una cornisa decorada y una tapa con elementos semicirculares. Hay que resaltar que el monumento está recubierto con placas de mármol, que fueron veladas y numeradas para su traslado. Algunas de estas placas presentan textos grabados que refieren la fecha y nombres de los participantes en la batalla; dichos textos han sido abordados en el libro: “Molino del Rey: historia de un monumento”, ya mencionado donde se analizan de manera amplia su significado y simbolismo.

El monumento termina con la escultura de la Patria Doliente representada por una mujer en posición inclinada, que aparece recargando su cara sobre su brazo izquierdo apoyando el codo en un jarrón. En su mano derecha porta algo indefinido que se pierde entre los pliegues de la tela de su vestido, al parecer esta parte de la mano y el objeto no son de los mismos materiales que el resto de la escultura.

Después de ser velado y preparado para su traslado se procedió al desmonte con la ayuda de una grúa; cada cuerpo fue desacoplado y trasladado con el mayor cuidado a la Residencia Oficial de los Pinos, donde se preparaba ya el espacio que alojaría al monumento; ahora tres cañones lo flanquean de cada lado.

El monumento funerario fue objeto de una reinauguración el 8 de septiembre de 2014, fecha en que se celebró el 167 aniversario de la Batalla de Molino del Rey, durante esta ceremonia se volvieron a colocar los restos de los 15 héroes que ofrendaron su vida frente a la invasión norteamericana de 1947, así como una pequeña caja conmemorativa con la documentación de este nuevo traslado.

Los monumentos se resignifican y transforman de acuerdo a las necesidades sociales de cada época, hoy éste monumento se inserta en el México de inicios de siglo XXI, recordándonos uno de los capítulos más trascendentales de nuestra historia, independientemente de las interpretaciones y significados que hoy le asignemos.

Arqlga. María de Lourdes López Camacho
Museo Nacional de Historia (Castillo de Chapultepec)

Arq. Marisela Velásquez Monroy
Coordinación Nacional de Monumentos Históricos

Figura 3LULU Mol Rey

El ensamble del monumento en su nueva ubicación, flanqueado por cañones

Molino R LULUFigura 4

Vista del monumento de Molino del Rey en los jardines de La Residencia Oficial de Los Pinos

[1] Cravioto Leyzaola Adrián. Historia documental del Heroico Colegio Militar a través de la Historia de México, tomo I, pp.396-399.
[2] Ídem
[3] José María Lafragua, Discurso pronunciado el día 20 de agosto de 1871, en conmemoración a la batalla de Churubusco. Imprenta del Gobierno de Palacio, México, 1871.

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