-Dr. José Luis Punzo Díaz
Centro INAH-Michoacán
-Dr. Alfonso Gastélum Strozzi
CCADET-UNAM
-Dra. Ingris Peláez Ballestas
Hospital General de México Dr. Eduardo Liceaga

 

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Distribución de vasijas localizadas

Durante los años 2015 y 2016, un equipo de arqueólogos del Centro INAH-Michoacán, llevamos a cabo trabajos de salvamento arqueológico en el que será el emplazamiento de la presa de riego “Chigüero” al norte de la población de Huetamo, en la tierra caliente michoacana, en la cuenca del río Balsas.

Como parte de dichos trabajos, se localizó un pequeño sitio con apenas perceptibles vestigios arqueológicos en superficie, en lo que fue el área de construcción del dique número 2 de la presa, el sitio que se nombró como los Tamarindos. De esta excavación pudimos recuperar 42 urnas cinerarias en un espacio de apenas 30 metros cuadrados de excavación. Estas se encontraban colocadas sobre la roca madre en pequeñas horadaciones que les servían de base, en uno de esos huecos se hallaron los huesos cremados y las cenizas colocados directamente sobre la roca cubiertos simplemente con una vasija. La gran mayoría de estas urnas corresponden a sencillas ollas de distintas formas, sin decoración, cubiertas con un cajete a manera de tapa y tal vez de cuchara para introducir los restos.

Fue así que se dio inicio a su estudio por los métodos tradicionales de microexcavación de 8 de estas urnas. En este trabajo, pese a lo minucioso de la labor y al control microestratigráfico, nos dimos cuenta que era muy difícil recuperar los datos con la precisión que queríamos para entender el proceso de deposición de los huesos, las cenizas y especialmente de las ofrendas que encontramos al interior, entre las que destacaban varios cascabeles y aros metálicos, algunos con restos de textiles adheridos, además de placas grabadas de piedra.

Fue entonces cuando en colaboración con investigadores los investigadores Alfonso Gastélum Strozzi, Miguel A. Padilla Castañeda y Jorge Alberto Márquez Flores del CCADET-UNAM e Ingris Peláez Ballestas del Hospital General, se decidió llevar a cabo un estudio de Tomografía axial computarizada (TAC) el cual nos permitió tomar imágenes a partir de rayos X de secciones muy delgadas de 8 urnas cinerarias, con las cuales se obtuvo un volumen de imágenes por urna. En este nivel pudimos percatarnos de interesantes disposiciones de los huesos de los individuos que ellas contienen, así como el acomodo de las ofrendas.

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Estudio mediante escáner tomográfico computarizado y reconstrucción 3D de las urnas

Ya con este material como base, se realizó en conjunto con los investigadores del CCADET-UNAM, el desarrollo de un algoritmo para el etiquetado de los componentes en las urnas basado en las diferencias de intensidades (cerámicos, óseos, líticos y metálicos), las cuales están relacionadas directamente con la densidad de los objetos, y propiedades texturales.

Los objetos etiquetados fueron segmentados y el volumen de cada uno de los objetos se utilizó para la construcción de la malla triangular tridimensional de estos. Con lo cual es posible estudiar la superficie de cada objeto, conocer su posición exacta de cada objeto dentro de la urna y medir sus propiedades de forma.

Utilizando estas herramientas pudimos observar ciertos patrones de acomodo de los huesos quemados rotos, hacia el fondo de las urnas, mezclados con las ofrendas especialmente las de objetos metálicos. Así pudimos identificar y ubicar 5,426 objetos al interior de las 8 urnas.

Para llevar esta técnica más adelante, mediante el refinamiento de los algoritmos se ha logrado ya el poder aislar la mayoría de los objetos. Es decir pudimos separar los huesos y las ofrendas, con esto ya no solo los ubicamos dentro del conjunto tridimensional de la urna, sino que por sí mismos son objetos tridimensionales que podemos estudiar e incluso hacer maquetas volumétricas como prototipos reales de los objetos en una impresora de tres dimensiones.

Esta aplicación tecnológica que hemos desarrollado para el estudio de urnas nos permite conocer con un altísimo detalle todos los elementos al interior de estas ollas antes de excavarlas, con obvias ventajas para la investigación, además de que la precisión del registro logrado a través de los algoritmos que se han desarrollado nos permiten tener una imagen muy fiel del proceso de deposición de los materiales y su ubicación; esto por supuesto convierte a la técnica en una poderosa fuente heurística de investigación. Igualmente esta técnica arqueológica no invasiva es un importante modelo para la conservación, ya que podemos estudiar a detalle estas urnas sin la necesidad de excavarlas y así podemos conservarlas intactas para otros estudios con nuevas y mejores tecnologías en el futuro.

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Reconstrucción 3D de urna cineraria, imagen exterior e interior

-Dr. José Luis Punzo Díaz
Centro INAH-Michoacán
-Dr. Alfonso Gastélum Strozzi
CCADET-UNAM
-Dra. Ingris Peláez Ballestas
Hospital General de México Dr. Eduardo Liceaga

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